martes, 11 de noviembre de 2014

MERCANTILIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN COLOMBIANA

Posted By: Guillermo Molina Miranda - 18:00:00

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Mercantilización de la educación en Colombia

Jorge Hugo Gómez

En un artículo publicado el 8 de septiembre del 2014 y titulado ( Zygmunt Bauman “La educación y la cultura son tratadas como mercancías”), se menciona que la educación ha sido reducida al estatus de un producto en el mercado, comercializada como otras mercancías y, contrario a su naturaleza, medida por el rasero de los beneficios instantáneos.


Cada problema social que emerge es una posibilidad para involucrar a la educación, pero no como se podría pensar: “la educación es el medio para remediar problemas sociales”, pero los dirigentes de la educación saben que detrás de esta esperanzadora afirmación hay intereses ocultos de tipo lucrativo económicamente hablando.

Cada problema social detectado, de manera casi que automática, descarga responsabilidades al sector de la educación. Para cada problemática parece haber una norma jurídica que surge y ordena al magisterio en Colombia a aplicarla como fórmula mágica, pócima de alivio. A los pocos días o meses de sancionada la norma, las secretarias de educación de los municipios certificados ya tienen todo un plan operativo ideado para que los maestros apliquen, pero no de manera autónoma, el plan viene con contrataciones externas que se suponen pasan unos procesos de licitación que aparentan ser muy transparentes y democráticos, al punto de no poder demostrarse lo contrario.

Como aún se mantiene un sistema educativo anacrónico donde el aprendizaje de los estudiantes es medido a través de test escritos (en Colombia el ICFES, instituto colombiano para la evaluación de la educación, realiza cada año la prueba “saber 11” a los estudiantes de último grado de la educación media), la mayoría de las secretarias de educación contratan con particulares el diseño de pruebas para supuestamente ir preparando a los estudiantes y así puedan obtener mejores puntajes. Es una total ingenuidad pensar que el solo de hecho de presentar una seguidilla de pruebas tipo test haga mejores estudiantes, además se desvalora la labor docente, pues cada estudiante viene en un proceso a través de toda su vida académica en la escuela. Entonces, ¿para qué el proceso evaluador de los docentes si se supone que con la presentación de este tipo de pruebas mejorará el aprendizaje? Una prueba tipo test no alcanza por si sola a medir las diferentes inteligencias en cada uno de los estudiantes, y esto no es nuevo, ya lo dijo hace rato Gardner (1983). Tampoco se puede medir de forma directa las capacidades para gestionar emociones, también en el proceso de aprendizaje hay una influencia importante de las emociones (Goleman, 2003). Pero como hay un contrato de por medio, se debe justificar dicha inversión económica. Además, el derecho a presentar esta prueba en Colombia no es gratuito, cada estudiante debe pagar para poder presentarla y no más en el segundo semestre del 2014 se estimó que más de 600 mil estudiantes presentaron dicha prueba, lo cual representa una suma considerable de recaudo para el Estado.

Sólo he mencionado los contratos que se generan con las famosas “Pruebas Saber 11” en Colombia, pero como mencioné en este artículo, por cada ley sancionada que intenta dictar soluciones a problemas sociales desde el sistema educativo, existe la posibilidad de un nuevo contrato, pero estos contratos, como lo demuestran los mismos resultados obtenidos por los estudiantes, no son solución, sólo convierten a la educación en un mercado donde importa el lucro económico que se obtenga. La mayoría de los dirigentes de las secretarias de educación poco interés parecen tener por el aprendizaje de los estudiantes, es más, pareciera ser que nada saben sobre procesos pedagógicos, pero nadie podría negar que si son competentes en contrataciones para la supuesta mejoría de la calidad de la educación.


Por último, ahora en Colombia el tema más comentado es el de la jornada única de 8 horas. Colombia no cuenta con las plantas físicas para albergar estudiantes en jornada única en todas sus instituciones educativas de educación básica primaria, básica secundaria y media. Tampoco hay los maestros suficientes para atender las dos horas de más que se le agregarían a la jornada escolar. Para llevar a cabo la tan mencionada jornada única de 8 horas se necesitaría más inversión para construir plantas físicas adecuadas, más tecnología, un mejor incentivo salarial para los maestros, algo difícil que suceda. Pero como estamos hablando de contratos y la mercantilización de nuestro sistema educativo, ya el gobierno hecho andar una prueba piloto en algunas instituciones educativas que cuentan con plantas físicas pertinentes, contratando instructores externos para cubrir las dos horas de más que se le agregan a la jornada, con énfasis en profundizar en áreas como matemáticas, ciencias y lenguaje. Entonces no se necesita ser un experto para inferir que el objetivo es aumentar los porcentajes en las pruebas tipo test, subir los niveles en la “Prueba Saber 11” por la cual se debe pagar para poder presentarla. Razón tiene Edgar Morin cuando responde a una pregunta hecha por una señora llamada Pepa Castro, cuya respuesta publicada en línea pude leer: “Tenemos un sistema educativo con muchos expertos competentes en su disciplina y ciegos para hacer valoraciones globales sobre los aspectos esenciales. Hoy existe una nueva ignorancia. En este punto a Morin le gusta citar a Ortega y Gasset: “No sabemos lo que nos pasa, y eso es precisamente lo que pasa”. Nos hemos convertido en un mundo ciego, sin perspectiva, incapaz de ver las cosas.”

Referencias y fuente de fotos

http://noticiasdelfrente.files.wordpress.com/2010/11/1-brasil1.jpg

http://mareaverdearagon.files.wordpress.com/2012/07/la-educacic3b3n-es-un-derecho-no-un-negocio-8.jpg

http://www.rcn.com.co/noticias/mas-de-600-mil-estudiantes-presentan-hoy-las-pruebas-icfes-saber-11-153111

http://filosofiahoy.es/index.php/mod.pags/mem.detalle/idpag.5673/cat.4163/chk.1d59ccc6573097f9a6dd5e11c584f3ba.html

Gardner, Howard. (1983) Multiple Intelligences, ISBN 0-465-04768-8, Basic Books. Castellano “Inteligencias múltiples” ISBN: 84-493-1806-8 Paidos

Goleman, Daniel: Inteligencia Emocional. Editorial Kairós. (Junio de 2001) ISBN 84-7245-371-5

http://ssociologos.com/2014/11/10/mercantilizacion-de-la-educacion-en-colombia/

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