miércoles, 16 de agosto de 2017

LOS TRES FUNERALES DE LA PALABRA ESCRITA


Sebastián Urdaneta

Boudrillard escribiría que somos la cultura de la eyaculación precoz, de la producción acelerada, de la exacerbación de la voluntad de poder. Así es que vamos perdiendo los rituales, que por lo general cumplían el papel de fraccionar el flujo de la vida en momentos determinantes, para entregarnos al desenfreno y acabar la propia vida pronto.

Fuente Imagen: http://jmechavarria.com/gallery_lao.html

Llega un momento en el que es necesario posponer la búsqueda del sentido de la vida para ponerse a buscar trabajo. Yo había escuchado hablar de la crisis de la adolescencia y de la crisis de los cincuenta, pero desde mi corto entender no hay un momento más decisivo en la vida que el que transcurre entre el abandono del estudio y la entrada a la vida laboral. En mi caso, que no es otro que el de cierta parte de la clase media, ese momento emerge al acabar la universidad. Y uno de los efectos de ese tránsito es la muerte de la palabra escrita.

Pero todo empieza años atrás. Antes de embarcarse a la deriva los padres ya han anunciado con suficiencia que no hay mejor etapa que la universidad, que el colegio, que la niñez (faltaría añadir el estado fetal y, antes, la nada). Ese retroceso ad infinitum le resta credibilidad a su argumento, pero en realidad encierra una tristísima verdad: la vida suele ir en dirección a la resignación. Los jóvenes, mientras tanto, desconocen el sentido histórico de su propio devenir, dedicándose a vivir el presente y despreciar el futuro.

Así, poco a poco, van apareciendo las recomendaciones que los mayores hacen entre estima y piedad a futuros universitarios y posterior fuerza de trabajo. La inclinación hacia las artes y las letras son prontamente aplacadas por preocupados padres, mientras que todo un ejército de consternados allegados susurra, como quien sí quiere la cosa, las bondades de la ingeniería de petróleos y la administración de empresas. Carreras con futuro, que dan plata y achicharran el espíritu.

Es ese el momento en el que todos los años que destinaron los maestros a enseñar las letras, las sílabas, las palabras y el sentido que emerge de sus combinaciones, se va al traste. Se enseña la palabra escrita durante toda la escuela para poder despreciarla con apetito el resto de la vida. Pero si el amor hacia ella, a la palabra escrita, no logra ser del todo aplastado, quedan en la baraja algunas pocas opciones para el novato pos-adolescente. Ahora se me ocurren el periodismo, el derecho y las ciencias humanas.

Sobre el periodismo bastaría decir que hoy somos testigos del lento abandono de las letras en favor de la imagen: bombardeos impiadosos de fotografías, vídeos, galerías y medias y cortas y cortísimas secuencias de información descafeinada dirigida a gente sin tiempo. Quienes persisten en escribir para la prensa sucumben lentamente ante la maquiavélica fórmula que se deriva del apremio por una primicia y el desinterés de un público que opta por informarse con memes. El primer funeral es para la palabra desplazada.

El derecho, mientras tanto, se muestra como un futuro posible para cultivar la lectura: bibliotecas rellenas de códigos, abogados con gafas y Chopin de fondo. Con profunda inocencia entran los estudiantes de leyes a intercambiar las lecciones de Valencia Zea con el Discurso sobre la primera década de Tito Livio. Ingenuos y simples, hordas de futuros juristas equiparan derecho, justicia y cultura como significantes de una misma cadena de sentido. Pero no hay tal.

Habría que advertir que estudiar derecho es esencialmente una técnica, aunque para ser justos se deben mencionar algunas diferencias que se presentan según la universidad de la que se hable. Las universidades para la clase alta suelen formar administradores -sin importar la carrera-, así que se podría ir pensando en dejar de perder el tiempo en derivaciones académicas y lanzar, de una vez por todas, una única línea de estudios que podría llamarse “gerencia de proletarios” o, aprovechando el bilingüismo, “manpower management”. Poca lectura en favor de mucha gestión de personal.

A escasas cuadras, pero también en el Centro, las universidades sin renombre forman litigantes todoterreno cuyo único contacto con el derecho proviene de extensos códigos, normas de papel. Enfocados en detallar “el árbol que impide ver el bosque”, para usar las palabras de D. Kennedy, suelen entrenarse en un oficio cuyo principal fin es servir voluntaria y desprevenidamente a la jerarquía del Estado de bienestar empresarial. Por las noches, cuando se hace el silencio, se puede escuchar el crepitar de las almas secas de quienes deciden dedicarse al derecho tributario o al derecho electoral. Muchas letras comprimidas y empujadas por las afugias del mercado laboral.

Mientras todo esto ocurre, la universidad pública, en una sola agonía, sigue debatiéndose entre formar abogados para el mercado o formarlos para la vida, desencartándose del dilema tras el grado y que te vaya muy bien en esta nueva etapa. ¿Qué hacer con todos los ensayos sobre la transformación del mundo sin tomar el poder, las tesis sobre el Estado ambiental de derecho y las líneas jurisprudenciales sobre la libertad de expresión? A lo mejor quepan en la misma polvorosa caja de las fotocopias viejas de la universidad. Sea cual sea la institución, en el país de los jueces sin Estado se celebra diariamente el segundo funeral, el de la palabra inanimada.

Restarían entonces las humanidades. Hermosas, fecundas e inacabables. Estudiar cualquiera de sus derivaciones será siempre una aventura, aunque nunca comparable con la verdadera travesía de encontrar un trabajo digno luego de haber terminado los estudios. En el transcurso de la carrera el tiempo da acceso a libros completos, a la par que permite convertir los pensamientos en letras más o menos organizadas, más o menos fecundas. El mundo, por lo que me concierne, adquiere un nuevo sentido, porque la escritura proporciona la calma suficiente para convertir las reacciones en pensamientos. Pero ese mismo mundo tiene preparado el más feroz contragolpe en la etapa adulta: en el mejor de los casos estará la opción de rellenar informes, dictar talleres que nada cambian, montar una academia de budismo zen.

No resultan muy útiles en nuestro espacio-tiempo, por demás, las reflexiones de Bourdieu frente a la dominación masculina, ni la formación del Estado según Elías, ni Deleuze y sus rizomas. El giro lingüístico, por lo que me concierne, a nadie le concierne. Y como que sí, como que A. Solano tenía razón cuando escribía a propósito de la pobreza súbita que “por primera había sentido que su cuerpo era más importante que su mente y los números que las palabras”. Por eso ese cuento de Sartre de que estamos condenados a ser libres no es otra cosa que el producto de las especulaciones de un intelectual francés, hombre y burgués, que nunca tuvo que rogar por dictar una clase así fuera en una institución de medio pelo.

A lo mejor Foucault, el citadísimo Foucault, el Foucault que nunca acabo de entender, tenía razón cuando decía que las ciencias humanas nacen cuando el hombre empieza a indagar sobre su propia figura, “soberano sumiso, espectador contemplado”, pero que de cualquier forma está condenado a dejar de preguntarse por sí mismo. El tercer funeral, el más solemne y más triste, es el de la palabra desoída.

Boudrillard escribiría que somos la cultura de la eyaculación precoz, de la producción acelerada, de la exacerbación de la voluntad de poder. Así es que vamos perdiendo los rituales, que por lo general cumplían el papel de fraccionar el flujo de la vida en momentos determinantes, para entregarnos al desenfreno y acabar la propia vida pronto. Esa fluidez contemporánea que manda que circulen los grados y los profesionales y los diplomados y la experiencia laboral, es la misma idea que manda que circule el capital. Lo que procure demora, como las letras, está condenado a la desaparición.

Acudamos todos juntos a este gran entierro tripartito, que mientras se consuma todavía habrá tiempo para escribirnos y leernos.

Fuente: http://palabrasalmargen.com/edicion-111/los-tres-funerales-de-la-palabra-escrita/

lunes, 14 de agosto de 2017

DESIGUALDAD Y POBREZA, CAUSAS DEL ABANDONO ESCOLAR EN LATINOAMÉRICA

Desigualdad y pobreza, causas del abandono escolar en Latinoamérica

RedesIB 

Según un informe de Unicef, medio millón de jóvenes argentinos está fuera de la escuela y solo el 45% logra terminar sus estudios secundarios. En Uruguay apenas el 28,5% completó el segundo ciclo. En Brasil, finaliza el 59% mientras que en Chile lo hace el 90%. La desigualdad social, la pobreza y la falta de políticas educativas relevantes son algunos de los escollos que afrontan los más jóvenes.

El panorama en la educación secundaria argentina es desalentador, ya que, según un informe que presentó Unicef, Posicionamiento sobre adolescencia en el país- un documento sobre la realidad en salud, educación y derechos de los chicos y las chicas de entre 10 y 18 años-, más de la mitad de ellos no termina el secundario y uno de cada seis trabaja.

Se trata de un rango de edad que cubre 5,5 millones de jóvenes. De ellos, medio millón está fuera de la escuela y solo el 45% logra terminar sus estudios secundarios.



El panorama en la educación secundaria argentina es desalentador

El informe remarca que el abandono escolar “está fuertemente relacionado con la inserción temprana en el mercado de trabajo, sobre todo entre los varones, y el embarazo entre las mujeres”. El 15% de los nacimientos en Argentina son de embarazos adolescentes: seis de cada diez no son planificados y uno de cada diez mujeres abandona la secundaria por tal motivo.

Aunque la educación secundaria es obligatoria en Argentina por la Ley de Educación Nacional 26.206, de 2006, cerca de 500.000 chicos y chicas están fuera de la escuela y menos de la mitad de los adolescentes que ingresa a la secundaria logra completarla, el 45%.

La desigualdad también se manifiesta en al acceso a la protección social. Si bien la Asignación Universal por Hijo alcanzó a un millón de adolescentes entre 12 y 17 años, a partir de los 13 años los niveles de cobertura tienden a descender y esto se acentúa en la población de 16 y 17 años.

El caso de Uruguay

Desde 1973 existe la Educación Media Básica obligatoria a través de la ley 14.101. “El sistema educativo uruguayo es altamente centralizado y burocratizado, la elección de escuelas aplica para la oferta (los docentes) pero no para las familias”, advierte Emiliano Pereiro, sociólogo e investigador de Ceibal (programa One Laptop per Child de Uruguay). 

A los 18 años, la diferencia entre niveles socioeconómicos alcanza los 49 puntos.

Aunque el porcentaje de jóvenes que culmina el ciclo sin atraso aumentó desde el 2006, en 2014, apenas un 28,5% de los jóvenes de 18 a 20 años completó el segundo ciclo de educación media. Y continúa en último lugar cuando miramos el grupo de edad de 21 a 24 a pesar de haber subido 10 puntos porcentuales.

De acuerdo al profesor y especialista Miguel Lagrotta, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, Ineed, revela que a los 17 años, el 96% de los adolescentes de los hogares más ricos accedía al sistema educativo. Entre los más pobres, la cifra cae al 59%. A la misma edad, la diferencia también se nota en el atraso: entre los más ricos, el 76% asiste sin rezago y entre los más pobres, lo hace el 17%. A los 18 años, la diferencia entre niveles socioeconómicos alcanza los 49 puntos.

A los 22 años, el porcentaje de graduados en la educación media superior presenta diferencias marcadas: el 71% de los jóvenes de hogares más favorecidos, mientras que solo egresa un 15% de los que pertenecen a los hogares más desfavorecidos.

Brasil, con problemas similares

El 84% de los jóvenes de 15 a 17 años asiste a la escuela, pero solo el 59% finaliza a los 19 años, de acuerdo a los datos del Anuario Brasileño de Educación Básica, producidas por Todos por la Educación.

El 84% de los jóvenes de 15 a 17 años asiste a la escuela, pero solo el 59% finaliza a los 19 años

El 99% de los niños y adolescentes de 6 a 14 años de las familias más ricas concluyeron la enseñanza primaria. El 97% de los más pobres están matriculados, pero en este estrato está la mayoría de los 430.000 niños y adolescentes de ese grupo de edad que no frecuentó ni concluyó.

Hoy, 1,7 millones de jóvenes de 15 a 17 años no están matriculados en la enseñanza media. La tasa neta de matriculación está en el 62,7%. Los modelos de enseñanza media han sido criticados por reforzar las desigualdades históricas: el 86,6% de la tasa de atención de la enseñanza media es para la población más rica.

La crisis de la enseñanza media se revela en indicadores preocupantes: el 14,6% de los jóvenes De 15 a 17 años no estudian y no concluyeron este paso.

Chile, la diferente

Según el sociólogo y especialista en jóvenes, Raúl Zarzuri, asegura que en Chile el 90% de los adolescentes culmina el secundario. Hoy en día, es el país con mayor porcentaje en este ámbito, al contrario de lo que sucede en Uruguay o Argentina , donde hay una gran deserción.

Por otro lado, Zarzuri remarca, que en casos de embarazos adolescentes hay programas para enfrentarlos para que no haya abandono escolar. Ya que la secundaria es obligatoria desde el Gobierno de Ricardo Lagos (2000- 2006).

Chile tiene la tasa más alta de alfabetización de toda Latinoamérica

En cuanto a la tasa de alfabetización, en Chile es del 96%, la más alta de Latinoamérica por delante de Argentina o Brasil. En 2003, se aprobó una ley que impuso la educación obligatoria hasta los 18 años, es decir, 12 años de educación obligatoria.

La mayoría de los estudiantes, el 93%, se beneficia vales que entrega el Estado y un 7% prefiere asistir a escuelas privadas. Este sistema de vales escolares también se usa en otros países como Dinamarca y Suecia, y se introdujo en Chile en 1981.

Casi el 100% de los niños entre 6 y 14 años realizan la educación primaria y cerca del 88% continúa durante la secundaria.

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Fuentehttp://redesib.formacionib.org/blog/desigualdad-y-pobreza-causas-del-abandono-escolar-en-latinoameric?xg_source=msg_mes_network

domingo, 13 de agosto de 2017

CEREBRO DE LA MUJER, MÁS ACTIVO QUE EL DEL HOMBRE

El cerebro de la mujer es más activo que el del hombre
En reposo es 12% más activo que el de los hombres, y 8% más activo durante la concentración

El cerebro de la mujer es más activo que el del hombre, ha descubierto un estudio que analizó más de 20.000 imágenes funcionales del cerebro. El cerebro femenino en reposo es 12% más activo que el de los hombres, y 8% más activo durante el desempeño de tareas de concentración.


Diferencias de la actividad del cerebro de hombres y mujeres saludables en estado de descanso y de concentración. El color rojo representa la parte más activa de las mujeres, el azul de los hombres. /Journal of Alzheimer’s Disease 2017

El cerebro de la mujer es más activo que el del hombre, tanto en la población sana, como en pacientes con trastornos mentales. A esta conclusión llegaron los científicos de la clínica Amen Clinics de California, que analizaron más de 20.000 imágenes funcionales del cerebro. El cerebro femenino es, en promedio, 10% más activo que el de los hombres. El estudio fue publicado en la revista Journal of Alzheimer’s Disease. 

Eso no significa que las mujeres puedan ser etiquetadas como pensadoras más inteligentes o más profundas, ya que lo que señala el estudio es que la sangre fluye con más abundancia en el cerebro femenino, aunque no se sabe bien por qué. El descubrimiento, no obstante, podría dar pistas para tratar enfermedades cerebrales como el Alzheimer y el Parkinson, y adaptar esos tratamientos basados ​​en el género, matiza al respecto Science Alert.

Más concretamente, estas diferencias entre los cerebros masculino y femenino podrían ayudarnos a entender por qué el riesgo de Alzheimer y Parkinson es diferente entre hombres y mujeres. Parte de la explicación parece ser que algunas de las estructuras más profundas del cerebro envejecen más rápidamente en el cerebro masculino. 

Los autores han llevado a cabo el estudio más extenso, hasta la fecha, sobre las diferencias en la actividad funcional del cerebro masculino y femenino. 

Los investigadores analizaron las imágenes cerebrales de 119 personas sanas (51 mujeres y 68 hombres) (tomadas con tomografía computarizada por emisión de fotón único, TCEFU), en estado de descanso y realizando tareas que requerían concentración. 

Los científicos identificaron 128 diferentes estructuras cerebrales con el fin de detectar diferencias en la activación de ciertas partes del cerebro. Descubrieron que el cerebro femenino en reposo es 12% más activo que el de los hombres, y 8% más activo durante el desempeño de tareas de concentración.

Claras diferencias 

En reposo, el cerebro femenino también mostró una mayor actividad en 65 de las 128 zonas del cerebro: estas áreas incluyen la amígdala, responsable del estado emocional; y la corteza prefrontal, responsable de la memoria, la atención, y muchas otras funciones cognitivas. 

En el cerebro masculino en estado de reposo, se observó una mayor actividad en nueve áreas, entre ellos: el cerebelo, responsable de la coordinación del movimiento y el equilibrio. 

Por otro lado, 48 partes del cerebro de la mujer fueron los más activos cuando realizaban tareas de concentración; mientras que en el cerebro de los hombres solo estuvieron activas 22 zonas. El análisis estadístico mostró que el aumento de la actividad cerebral está significativamente relacionado con el sexo de los participantes. 

Los científicos creen que su descubrimiento podría ayudar a resolver muchas preguntas sobre las diferencias entre hombres y mujeres, tanto a nivel psicológico como en términos clínicos, así como mejorar la metodología para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades mentales, centrándose en la especificidad de género de los pacientes. 
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Referencia 
Gender-Based Cerebral Perfusion Differences in 46,034 Functional Neuroimaging Scans. Journal of Alzheimer's Disease. DOI: 10.3233/JAD-170432

Fuente: http://www.tendencias21.net/El-cerebro-de-la-mujer-es-mas-activo-que-el-del-hombre_a44112.html

miércoles, 9 de agosto de 2017

CRÁNEO DE 13 MILLONES DE AÑOS ARROJA LUZ SOBRE ANTEPASADO COMÚN DE MONOS Y HUMANOS

Alesi murió cuando tenía tan solo un año y cuatro meses
Un cráneo de 13 millones de años arroja luz sobre el antepasado común de monos y humanos

El hallazgo en Kenia de un cráneo muy completo de hace 13 millones de años revela cómo pudo ser el ancestro común de los monos y los seres humanos. El hallazgo, publicado en la revista Nature, describe una cría, de aspecto parecido a un gibón, a la que han denominado Alesi. 

SINC

El cráneo de Alesi, perteneciente a la nueva especie extinta de mono Nyanzapithecus alesi. / Fred Spoor

Entre los primates antropoides, los seres humanos están más estrechamente relacionados con los chimpancés, gorilas, orangutanes y gibones. Nuestro antepasado común con los chimpancés vivió en África hace entre 6 y 7 millones de años y gracias a los fósiles hallados por los científicos sabemos cómo evolucionaron los seres humanos desde entonces.

Poco se conoce de la evolución del ancestro común de todos los monos y los humanos anterior a hace 10 millones de años

Sin embargo, poco se conoce de la evolución del ancestro común de todos los monos y los humanos anterior a hace 10 millones de años. Esto se debe a que los fósiles de este período son escasos y consisten principalmente en dientes y huesos parciales de mandíbula, lo que ha hecho difícil responder a si este antepasado se originó en África y cómo era.

Una investigación realizada por un equipo internacional liderado por Isaiah Nengo, científico de la Universidad Stony Brook (EE UU), permite ahora abordar mejor estas preguntas. El trabajo, publicado en Nature, describe un fósil recién descubierto, apodado Alesi por sus descubridores.

Hemos sido capaces de observar la cavidad cerebral, los oídos internos y los dientes adultos que aún no habían salido

En 2014, lo halló el cazador keniano John Ekusi en capas rocosas de 13 millones de años de antigüedad en el área de Napudet, al oeste del lago Turkana, en el norte de Kenia.

El fósil pertenece al cráneo infantil completo de un mono extinto. Muchas de las partes más reveladoras del cráneo se conservan dentro del fósil. Por esta razón, los científicos utilizaron un equipo extremadamente sensible de imágenes de rayos X y en 3D del sincrotón de Grenoble (Francia) para visualizarlas.

"Hemos sido capaces de observar la cavidad cerebral, los oídos internos y los dientes adultos que aún no habían salido con su registro diario de líneas de crecimiento", asegura Paul Tafforeau, investigador de la instalación europea. "La calidad de nuestras imágenes es tan buena que podemos establecer por los dientes que el bebé tenía alrededor de un año y cuatro meses cuando murió", añade.

Akai Ekes y John Ekusi observan cómo Isaías Nengo levanta el bloque de arenisca con Alesi, después de seis horas de excavación / Isaiah Nengo

Un mono con apariencia de gibón

Los dientes adultos que aún no habían salido dentro del cráneo de la cría de mono también indican que se trata de una nueva especie, denominada Nyanzapithecus alesi. El nombre lleva la palabra turkana ‘ales’ que significa ancestro porque "hasta ahora, todas las especies de Nyanzapithecus que se conocían era solo por sus dientes, y también era una cuestión abierta si eran o no monos", señala John Fleagle, de la Universidad Wake Forest (EE UU).

"Es importante destacar que el cráneo tiene tubos óseos del oído completamente desarrollados, una característica importante que está relacionada con los monos actuales”, expone Ellen Miller, también de la Universidad Wake Forest.

El cráneo de Alesi tiene el tamaño de un limón, con la parte inferior de la cara notablemente pequeña, parecida a la de una cría de gibón. "Esto nos daba una impresión inicial de que se trataba de un gibón extinto. Sin embargo, nuestros análisis demuestran que esta apariencia no es exclusiva de esta especie y que evolucionó varias veces entre monos extintos, actuales y sus parientes", dice Chris Gilbert, investigador del Hunter College de Nueva York (EE UU).

Lo que indica claramente que no era como un gibón es el órgano del equilibrio de sus oídos internos

Lo que indica claramente que no era como un gibón es el órgano del equilibrio de sus oídos internos. "Los gibones son conocidos por su rapidez y comportamiento acrobático en los árboles, pero los oídos internos de Alesi demuestran que tenía una forma mucho más cautelosa de moverse", comenta Fred Spoor, de la Universidad College de Londres (Reino Unido) y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania).

"Nyanzapithecus alesi era parte de un grupo de primates que existieron en África hace más de 10 millones de años. Lo que el descubrimiento de Alesi muestra es que este grupo estaba cerca del origen de los monos actuales y los humanos, y que este origen era africano", concluye Nengo.

Referencia bibligráfica:

Nengo, I., Tafforeau, P., Gilbert, C.C., Fleagle, J.G., Miller, E.R., Feibel, C., Fox, D., Feinberg, J., Pugh, K. D., Berruyer, C., Mana, S., Engle, Z. y Spoor, F. "New infant cranium from the African Miocene sheds light on ape evolution". Nature. 10 de agosto de 2017. https://www.nature.com/doifinder/10.1038/nature23456

Zona geográfica: África
Fuente: SINC

Fuente: http://www.agenciasinc.es/Noticias/Un-craneo-de-13-millones-de-anos-arroja-luz-sobre-el-antepasado-comun-de-monos-y-humanos

LOS LÍMITES DE LO POSIBLE

Los límites de lo posible
Una reflexión interdisciplinar sobre los caminos de la evolución biológica.


Maestre, Fernando T.

La lógica de los monstruos
¿Hay alternativas a la naturaleza tal como la conocemos?
Ricard Solé.
Tusquets Editores, 2016

Para cualquier persona con sensibilidad y curiosidad por la naturaleza, leer un libro que nos invita a reflexionar sobre algunos de los principales porqués del mundo en que vivimos, como La lógica de los monstruos, es siempre una estupenda inversión de tiempo. Y si la obra está bien fundamentada y magníficamente escrita, y además tiene un título tan sugerente —no sé a ustedes, pero a mí los títulos de los libros me atraen casi tanto como su contenido—, el resultado es un verdadero deleite. A lo largo de siete capítulos, el biólogo y físico Ricard Solé, uno de los investigadores y divulgadores más brillantes del panorama científico actual, reflexiona sobre preguntas como ¿existen alternativas a la vida y la naturaleza tal como la conocemos?, ¿tienen límites las formas que los organismos pueden adoptar? o ¿por qué nuestro universo tiene tres dimensiones espaciales y una temporal?

Tales preguntas no son novedosas en sí mismas, ya que por su carácter fundamental han interesado a pensadores y científicos desde el principio de los tiempos. Sin embargo, lo novedoso de La lógica de los monstruos es la manera en que el autor intenta responderlas. Para ello, Solé nos sumerge en un sugestivo viaje que va desde las bases químicas y moleculares de la vida hasta la teoría de cuerdas para explicar los fundamentos de nuestro universo. Apoyándose en algunos de los resultados más sólidos de la biología, la física y las matemáticas, y asumiendo que la evolución por selección natural no solo actúa sobre lo vivo, sino también sobre procesos como el lenguaje y otras expresiones culturales, Solé nos invita a repensar la naturaleza que nos rodea, explora nuestra capacidad para imaginar criaturas fantásticas y aprovecha la fascinación que siempre hemos sentido por «lo monstruoso». Como se nos dice al comienzo del libro: «Los monstruos, en definitiva, nos han acompañado a lo largo de nuestra historia evolutiva y constituyen una parte esencial del legado cultural de todas las civilizaciones» [véase «La evolución de los mitos» por Julien d’Huy; Investigación y Ciencia, febrero de 2017].

A lo largo de la obra, el autor va desgranando algunos de los últimos avances científicos en disciplinas tan variadas como la cosmología, la antropología, la neurología, la lingüística, la física teórica y la inteligencia artificial. El libro analiza lo que la ciencia tiene que decir sobre lo posible y lo imposible, como bien nos recuerdan los indicios científicos que apuntan a que no puede haber una variedad infinita de formas, o «monstruosidades», debido a las restricciones estructurales de los organismos vivos y a las limitaciones de los mecanismos que producen su complejidad, como apuntaba el biólogo Pere Alberch (1954-1998) en un artículo cuyo título inspiró al de este libro.

Debido a la gran cantidad de temas tratados y a la complejidad de algunos de ellos, la tarea que se ha planteado Solé no resulta sencilla en absoluto. Es por ello por lo que emplea, con gran acierto, numerosos ejemplos que ilustran y facilitan notablemente la comprensión de conceptos, a priori, muy complicados de entender por un público no especialista, como la teoría de cuerdas o el famoso experimento mental del gato de Schrödinger.

La obra llega a la conclusión de que es altamente improbable que haya alternativas a la vida tal como la conocemos hoy, y que los límites de lo posible encuentran su acomodo dentro del conocimiento científico. No obstante, dado que no tenemos respuestas a todas las preguntas planteadas en el libro, el propio autor abre una puerta a la posibilidad de que «existan formas alternativas de pensamiento que quedan fuera de nuestro alcance cuando hemos educado nuestra mente en cierto conjunto de reglas. De ser así, existirían espacios en blanco en el mapa de lo posible, a los que nadie ha accedido jamás y en los que nos aguardan formas distintas de pensar, inventar e incluso de definir teorías». No está todo dicho, pues, en lo que concierne a la comprensión de nuestro mundo, y sin duda la lectura de este libro nos resolverá muchas dudas pero nos generará también muchas otras, algo muy de agradecer en una obra de estas características.

Comencé a leer La lógica de los monstruos con gran expectación dado lo atractivo y ambicioso de la empresa planteada por Solé, amén de mi interés y admiración por su obra. Aun así, el libro superó todas mis expectativas. Más allá de lo fascinante de la temática y de cómo el autor desgrana los distintos temas tratados, me ha sorprendido muy gratamente lo bien escrito que está. Su prosa, rigurosa y amena a la vez, consigue que el libro se lea como las novelas más adictivas. De hecho, sus páginas me trajeron a la memoria pasajes de La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón. La lógica de los monstruos también me ha servido para conocer y acercarme a la obra de Alberch, que desconocía, así como para recordar la de otro insigne científico, Joan Oró (1923-2004), cuyos trabajos no leía desde mi época de estudiante de biología.

Como posible defecto, únicamente apuntaría que no todos los capítulos están igual de bien hilvanados, algo por otra parte comprensible dado lo variopinto de los temas tratados y su complejidad. También se echa a faltar un capítulo final a modo de síntesis o recapitulación, que creo que vendría muy bien a los alumnos de grado o máster y a aquellos lectores que no puedan acabar el libro en pocos días.

En resumen, nos encontramos con una gran obra de divulgación científica a la altura de lo que cabe esperar de un científico y pensador del calibre de Ricard Solé. La lógica de los monstruos es un libro altamente recomendable para todo aquel que sienta curiosidad por comprender mejor nuestro mundo, así como una lectura obligada para cualquier alumno universitario cuyo grado tenga algo que ver con las ciencias de la naturaleza. Al respecto, yo ya lo he incorporado a la bibliografía de la asignatura que imparto a mis alumnos de primer curso en la Universidad Rey Juan Carlos, y animaría a todos mis colegas profesores a que hicieran lo mismo.

Fuentehttp://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/el-multiverso-cuntico-711/los-lmites-de-lo-posible-15502?utm_source=boletin&utm_medium=email&utm_campaign=Biolog%C3%ADa+-+Agosto+II

lunes, 7 de agosto de 2017

OTRA TEORÍA PARA OTRA ECONOMÍA

Otra teoría para otra economía1

Por: Miguel Mazzeo
 

El tema de esta intervención originariamente estaba referido a la Economía Popular [EP]. Vamos a hablar de eso. Pero de un modo indirecto. 

El concepto de economía popular es ambiguo, polisémico, remite a cosas diferentes y, en ocasiones, contradictorias. 

La lista de conceptos emparentados y de corrientes emparentadas con la EP, a esta altura es prácticamente inabarcable: economía social, economía solidaria, economía social y solidaria, socioeconomía de la solidaridad, economía del trabajo, economía comunitaria, economía popular de la solidaridad, economía colaborativa, economías de red, economía del compartir o compartida (Sharing economy), economía 4D o Economía de la Abundancia, economía social quebecense (entre otros modelos de economía sustantiva), economía del bien común, economía ambiental, economía espacial, economía moral, alter-economía, etc. También cabe considerar a los nuevos paradigmas de los sistemas de intercambio, del buen vivir o del bien vivir; de comercio justo, equitativo y solidario; de consumo crítico, ético y solidario y colaborativo; de finanzas solidarias y moneda social. Junto con el paradigma social del don y nociones tales como desarrollo endógeno, el desarrollo local, el municipalismo, el turismo responsable y la visión multidimencional de la riqueza. Finalmente cabe mencionar a los modelos de voluntariado. 
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1 Desgrabación de la intervención de Miguel Mazzeo en la Charla: “Modelos y perspectivas económicas latinoamericanas”, Universidad Nacional de Lanus (UNla), 28 de marzo de 2017, Aula Magna Bicentenario. 

A todas estos conceptos, corrientes, paradigmas, modelos y visiones, debemos sumarle las experiencias productivas y reproductivas concretas de: los movimientos campesinos, las asociaciones de trabajadores, los movimientos cooperativos, los movimientos ecológicos, las microempresas familiares, las empresas recuperadas por los trabajadores, las unidades de producción domésticas, las asociaciones barriales, las Comunidades étnicas, los Sistemas alimentarios autogestionados a diversas escalas territoriales, las Empresas de producción socializada. Junto con: las Experiencias de autoconstrucción del hábitat, de productores asociados para comprar y vender, de propiedad conjunta, de autogestión, etcétera. Como sabemos, hace algunos años existe una Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). 

Finalmente, debemos tener en cuenta que la Economía Social y Solidaria, ha sido institucionalizada en las Reformas Constitucionales de Bolivia (2009) y Ecuador (2011). 

Existen diversas posturas dentro de los partidarios de la economía “alternativa”. Simplificando mucho, podemos identificar, en primer lugar, una visión complementarista (con sus distintas posiciones respecto del rol del Estado y el mercado). 

Por lo general esta visión remite a iniciativas de carácter productivo en esferas marginales. Iniciativas cuyas funciones son paliativas. Los que comparten esta visión suelen ser heterodoxos en lo micro y ortodoxos en lo macro. 

Luego tenemos una visión sustitucionista (con distintas posiciones respecto del rol del Estado y la sociedad civil popular). Por lo general esta visión se plantea la posibilidad de construir un “sector orgánico” alternativo, cuestiona el proceso de mercantilización de la economía, auspicia formas de propiedad social de los medios de producción, revindica el concepto de “bienes comunes”. Básicamente propone una crítica a la idea del trabajo como mercancía. También critica el rol del Estado como garante de diversos tipos de renta: financiera, inmobiliaria, agrícola, minera, tecnológica. En el marco de esta visión, las experiencias de la EP asumen un carácter “prefigurativo”, lo que significa que las experiencias de la EP, pueden considerarse como anticipatorias, en pequeña escala, de futuros modelos económicos y futuras sociedades. 

…Ahora bien, lo que está claro, y así lo demuestra la lista de conceptos, corrientes, paradigmas, modelos, visiones y experiencias de pensamiento económico que mencionábamos, es que el desarrollo práctico y teórico de las últimas décadas ha instalado la Idea de otra economía. 

Está instalada la necesidad de pensar una ciencia económica con nuevos fundamentos, nuevas racionalidades y de ejercer una crítica a la Ciencia Económica más convencional y a las posiciones epistemológicas de las corrientes dominantes, a sus fundamentos y fetiches. 

No se trata solo de la clásica contraposición entre economía convencional y economía política. Esta ultima contiene a todas las heterodoxias: a viejos y nuevos keynesianos, estructuralistas, marxistas, institucionalistas; a ecologistas, feministas, etcétera. También hay que reconocer la existencia de fundamentos compartidos por la economía convencional o neoclásica y la economía política. Sobre todo en el caso de los estructuralistas. Ya en la década del 90 fue visible el acercamiento de los estructuralistas a las ideas neoliberales. 

Entonces… vamos a arrancar por el principio, dejaremos para otra ocasión cuestiones tales como: el impacto de la apertura de las importaciones, la situación de la pequeña y mediana industria, el incremento de los despidos en diversas ramas de la actividad, el inicio de un nuevo ciclo de endeudamiento externo, los problemas estructurales de la economía argentina. 

Vamos a formularnos algunas preguntas impostergables: ¿Qué ciencia económica enseñamos en la universidad? ¿Qué ciencia económica circula en los medios de comunicación? La pregunta adquiere más relevancia en los últimos tiempos, donde varios economistas se han convertido en personajes mediáticos. Desde los diarios, las radios y la televisión, apelan a los núcleos de mal sentido del sentido común (y a todos los lugares comunes de la economía). Recordemos: el sentido común posee núcleos de mal de sentido y núcleos de buen sentido. 

¿Sirve esa ciencia económica para pensar otra economía? 

Nuestra respuesta es que no sirve. Obviamente no hay que arrojar al niño con el agua de la bañera. Pero es evidente que la ciencia económica convencional (incluyendo algunas versiones de la “economía política”) muestra algunos “vicios” y “limitaciones”. 

Vamos a considerar diez aspectos de la ciencia económica “convencional” que, desde mi punto de vista, deberíamos someter a una crítica para comenzar a pensar una nueva economía. Diez por la carga simbólica del número: los diez mandamientos, por ejemplo. Aunque nuestra perspectiva está en las antípodas de la idea de un “mandamiento”. Podrían ser muchos, muchísimos más, pero apelamos a cuestiones bien generales que abarcan un sinfín de planos. 

Uno 

La ciencia económica convencional, la ciencia económica dominante, fue elaborada por minorías y para beneficio de las minorías. Por lo general las contribuciones teóricas de los clásicos, y estoy pensando en los clásicos del “liberalismo”, no partían de las realidades de las clases subalternas. A lo sumo desarrollaron alguna faceta piadosa, pero siempre pensaron la economía “desde arriba”. Así fue en el caso de utilitaristas, marginalistas, y otras escuelas. A pesar de todo, considero que hay que rescatar a los clásicos del liberalismo... Poco tienen que ver con quienes los reivindican hoy, cultores del neoliberalismo, el fundamentalismo de mercado, y cosas por el estilo. Los clásicos del liberalismo pensaban en términos de economía política, lo que abrió las puertas a pensar en términos de crítica de la economía política. Por otra parte La riqueza de las naciones, de Adam Smith, hoy, parece un tratado de moral más que una manual de economía convencional. 

En los últimos dos siglos, las “usinas” fueron siempre las “universidades prestigiosas”. Existe una especie de círculo cerrado donde pesa más la autoridad que los argumentos. Repetimos: donde pesa más la autoridad que los argumentos. La autoridad del economista que formula el paradigma, del periodista que lo vulgariza y lo difunde y del terrateniente, el industrial y el banquero que lo aplican porque les conviene. De este modo, el elitismo intelectual empobrece al pensamiento económico. Tal vez por esta marca de origen, la economía convencional tiende a separar la producción de la distribución. Que, entre otras cosas, ha dado pie a la “teoría del derrame”. Vale insistir, hasta el hartazgo: no se distribuye la torta, es decir, la “riqueza”, sino el “ingreso”. No un “stock” acumulado sino un “flujo”: el valor agregado. La parte que se lleva el capital y el trabajo. La ganancia y el salario. Es excesiva la presencia de “la torta” en las explicaciones de muchos economistas mediáticos. La economía se confunde con la gastronomía. 

Dos 

La ciencia económica convencional posee una fuerte impronta positivista que se traduce en la negación de las dimensiones sociales, políticas, culturales, de la economía. Es muy poderosa la influencia de los paradigmas de las ciencias exactas y naturales. Pero la economía no es una ciencia exacta o una ciencia natural. En economía no hay leyes objetivas y universales. 

La ciencia económica convencional limita el papel de la economía a funciones técnicas. Propone una “naturalización de lo social”. Considera como fenómenos naturales a los que constituyen, básicamente, hechos sociales y políticos. Por ejemplo: precios, salarios y ganancias. 

La ciencia económica convencional niega la existencia de un sujeto autónomo y conciente (incluimos aquí a algunas versiones del estructuralismo) y cuando la reconoce, apela a un objetivismo fatalista y termina considerándola irrelevante. O sea, niega la experiencia concreta de los sujetos. Entonces, muchas veces, la teoría explica cosas que no tienen ninguna relación con la realidad de las personas. 

Tal vez Uds. recuerden que, hace no mucho tiempo, un funcionario público (economista él) hacia referencia a que el bienestar del pasado reciente era una “ilusión” y el malestar del presente una “realidad”. 

Tres 

La ciencia económica convencional promueve el “reduccionismo del objeto de estudio de la economía”. Esto significa que “reduce” la realidad a los presupuestos que selecciona y que le sirven para demostrar lo que quiere demostrar. O sea: también es apriorística y parte de dogmas. Recurre a concepciones totalitarias (no totalizadoras), como, por ejemplo, la del “equilibrio general”. 

La ciencia económica convencional es hiper-ideológica. Aunque afirme lo contrario, aunque apele permanentemente a la neutralidad valorativa. 

La ciencia económica convencional tiene hipótesis para todo lo que no se conoce, en aras de una hiper-precisión, a pesar de vivir en un mundo pleno de incertidumbres. 

La ciencia económica convencional es autoreferencial. Sus teorías “funcionan”, pero en el vacío. 

Cuatro 

La ciencia económica convencional favorece la extrema “modelización” de los comportamientos y las situaciones sociales. Tiende a la homogenización del sujeto de análisis, objetivándolo bajo unas reglas de pensamiento único. Esta “modelización” la lleva a preferir la simplicidad procedimental en detrimento de la complejidad del análisis. Por ejemplo, Adam Smith utiliza una sola vez la expresión “mano invisible” para hablar del mecanismo del mercado. Esa sola expresión dio pie a toneladas de libros. Pero la “Mano invisible” era una metáfora, no un concepto. Entonces, la ciencia económica convencional combina: simplicidad en el análisis y complejidad innecesaria en la exposición. Y así la economía se convierte en una disciplina inabordable para los no iniciados. Nosotros consideramos fundamental la participación popular en la economía. La economía es demasiado importante para dejarla en manos de los economistas. 

Cinco 

La ciencia económica convencional aplica el enfoque mecanicista para explicar absolutamente cualquier relación entre variables. Supone que el todo es siempre una suma de las partes. 

La ciencia económica convencional recurre a la expresión: “Ceteris paribus” (la presuposición de unas variables que se mantienen constantes). Así, la economía termina más cerca de la técnica y separada de la política. Pero la economía no es una ciencia autónoma porque es una ciencia social. 

La ciencia económica convencional parcela la realidad social. Sigue el método de “Jack el destripador”. Esto es, no recurre a los enfoques holísticos. En este sentido, consideramos que es clave recuperar la idea de totalidad. 

La ciencia económica convencional apela a una ontología atomística (fundada por Adam Smith). Es decir, la idea de que persiguiendo el propio interés, la mano invisible del mercado lo conduce a promover el bienestar del conjunto. Esta idea jamás fue corroborada por la experiencia histórica. 

Seis 

La ciencia económica convencional abusa de los aparatos instrumentales cuantitativos. Lo cuantitativo busca construir la supuesta neutralidad del enfoque. De este modo, la ciencia económica convencional cree que se auto-construye como disciplina autónoma y autosuficiente, separada de la política. La economía se torna “econometría”… Se trata de un camino para convertir a la economía en un universo liberado de la acción humana conciente. El planteo es que pueden existir relaciones económicas puras. Una expresión de deseo, más que una realidad. Nuevamente: el análisis se empobrece, en lugar de estudiar “la vida” se estudia la parte que tiene “precio” y se puede “intercambiar” en el mercado. No hay soluciones técnicas para problemas políticos y éticos. 

Siete 

La ciencia económica convencional confunde medios y fines. La economía no es una técnica de cálculo donde los fines están pre-establecidos. Por ejemplo. El desarrollo económico, la acumulación de capital, se erigen en fines. Cuando, en realidad, deberían ser concebidos como medios. El horizonte de la ciencia económica convencional es la “acumulación de capital”, no la “reproducción de la vida”. Entonces, la Ciencia económica convencional no es ni racional, ni razonable. 

Ocho 

La ciencia económica convencional se caracteriza por la falta de realismo. A veces es demasiado evidente la orgullosa ignorancia de muchos economistas. La economía debe ser una de las pocas disciplinas en las que se pueden decir tantas barbaridades y hacerlas pasar por postulados científicos. Es inconmensurable el contrabando. De conceptos… digo 

La ciencia económica convencional esta poblada de mitos o mejor, fetiches, por ejemplo: que la sola expansión de la economía genera bienestar. Que el mercado es el mejor regulador de la economía. 

Que el Estado es un factor siempre distorsivo; o, en otro sentido, que el Estado puede cubrir todos los baches. 

Nueve 

La ciencia económica convencional tiende a caer en el Eurocentrismo. Esto se puede percibir en la fuerte presencia de las teorías liberales del desarrollo y de las concepciones positivistas de la modernización que han servido para reproducir el subdesarrollo en la periferia. 

A la ciencia económica convencional le cabe la figura de la “patada a la escalera”: convertir un proceso histórico particular en modelo universal pero al mismo tiempo evitar que otros recorran ese proceso. 

La ciencia económica convencional apela a una universalidad abstracta, pero en realidad cae en una forma de o provincialismo estrecho e igualmente abstracto. 

La ciencia económica convencional posee un carácter “no situado”. Peca de colonialismo cultural y metodológico. Por eso resulta inestimable el aporte del pensamiento económico heterodoxo, sobre todo el que se corresponde a una visión desde la periferia. (Por ejemplo, la Teoría de la Dependencia). 

Diez 

La ciencia económica convencional carece de auto-crítica. No se cuestiona el aparato conceptual frente a las realidades cambiantes. Su signo distintivo es el conservadorismo teórico. Tiende al monólogo y a la autosuficiencia. 

Para terminar, debemos decir que “otra economía” requiere de un nuevo pensamiento económico, de nuevas categorías. Hay que resignificar viejas categorías y pensar nuevas. Claro está, debemos seguir usando las viejas categorías de la ciencia económica convencional, pero no tenemos que someternos mansamente a ellas.

Se trata de pensar nuevas narrativas económicas. Gestar un pensamiento económico arraigado. Karl Polanyi hablaba de mercados arraigados y mercados desarraigados en la sociedad, en el mismo sentido podríamos hablar de un pensamiento económico arraigado y otro desarraigado.

Se trata de construir una economía política desde el paradigma de la complejidad, una economía que esté a la altura de los problemas que presenta el “capitalismo cognitivo”. Es importante insistir con la idea de territorio como un concepto teórico fuerte en el análisis económico. Esta idea puede ayudar a percibir la vigencia de los mecanismos de la acumulación originaria, las lógicas rentísticas, entre otras cosas.

Finalmente, creemos que es indispensable recuperar la idea de un sujeto popular, plebeyo como agente del cambio económico, y romper con las visiones verticales del cambio económico.

Esperamos aportar desde nuestras clases algunos insumos para pensar otra economía y otro país.

Fuentehttp://www.resumenlatinoamericano.org/2017/07/31/analisis-otra-teoria-para-otra-economia/

jueves, 27 de julio de 2017

INNOVEMOS APLICANDO LA TEORÍA DE VYGOTSKY

¿Cómo aplicar la teoría de Vygotsky en una clase?



Mucho podemos encontrar sobre su teoría pero ¿Cómo la podemos aplicar en clase? El ejemplo dado puede servirnos de guía para que nosotros mismos podamos innovar.

Un punto de suma importante para Vygotsky es la cultura: teoría socio-cultural:
  • La cultura se adquiere por el ambiente en donde nacimos y nos hemos desarrollado y es transmitida socialmente: socialización.
  • La cultura determina la formación de una sociedad, la cultura es el resultado de las condiciones socioculturales donde se interactúa.
  • Por otro lado, en la tesis de Vygotsky donde habla de los procesos psicológicos superiores explica que estos se dan dos veces, uno de manera Interpsicológica, entre personas y después de manera interior o sea intrapsicológica, (“al lugar que fueres has lo que vieres”), ejemplo vas a los Estados Unidos, por lo tanto haces lo que se hace ahí, porque te adaptas a esa sociedad, la ley de no fumar en lugares públicos y cerrados, entonces al estar en Estados Unidos, ahí no fumas en los lugares públicos, porque estas en otra sociedad, en otra cultura es otro ambiente socio-cultural, se está expuesto a otro escenario, por lo tanto los procesos psicológicos superiores son acorde a su ambiente sociocultural.
  • Otro tema de suma importancia es el papel que juega el adulto en la adquisición de los procesos psicológicos superiores, por ejemplo el adulto transmite el lenguaje, el educando aprende el idioma desde muy pequeño porque entra en contacto con la cultura en la que está desarrollándose, es cuando están inmersos en un medio ambiente social y cultural.
  • El papel es determinante para que el sujeto opere su zona de desarrollo próximo, es aquello que no sabes pero que puedes llegar a aprender con la ayuda de otro, ejemplo yo no sé nada de carpintería, pero si me ayuda un experto yo voy a aprender a hacer una silla. Por lo tanto es la interacción que se da en el otro, con el experto que transmite sus valores y el lenguaje social.
  • Para aprender ciertas cosas es necesario estar expuesto a una situación por ejemplo si yo no necesito saber cocinar y no me interesa, por muy fácil que pueda ser el aprender a hacer un pastel, no lo voy a aprender aunque me lo intente explicar un experto chef, es decir no tengo la disponibilidad de aprender.
  • Estos son solo algunos ejemplos para comprender de una manera más práctica algunos de los puntos más importantes de la teoría sociocultural.
¿Cómo aplicar la teoría de Vygotsky en una clase?

Vygotsky creía que los educandos aprenden de manera más eficiente en un entorno social.

Aprender a usar la teoría del desarrollo social de Lev Vygotsky en una clase puede ayudar a tus estudiantes a entender las ideas más rápidamente. Vygotsky creía que la interacción social juega un papel integral en el aprendizaje y promueve un estilo de enseñanza recíproca más que un estilo plano basado en la disertación. Su teoría contiene ideas importantes, tales como “el otro más experto” y la “zona de desarrollo próximo”, que pueden ayudarte a comunicar ideas de manera efectiva a una clase.

Instrucciones

  • Divide a los educandos en grupos de cuatro. Vygotsky creía que los educandos pueden aprender de sus maestros y compañeros, y ya sea un profesor o los compañeros pueden desempeñar el papel de “el otro más experto”. Pon a los educandos más inteligentes con los menos inteligentes para asegurar de que haya una figura de un “otro más experto” dentro del grupo.
  • Entrega una hoja de trabajo con las indicaciones sobre un tema. Por ejemplo, una lección de sinónimos y antónimos debe ir acompañada de una hoja de trabajo que explique los dos conceptos y ofrezca ejemplos de cada uno. Si bien este ejemplo corresponde a un área es a modo de ejemplo ya que se puede realizar con cualquier tema pertinente a diversas asignaturas.
  • Asigna a cada educando en el grupo uno de los siguientes papeles: “Resumidor“, “Cuestionador” y “Clarificador“. Explica a los educandos que cada uno tiene un trabajo especial. El “Resumidor” resume el contenido de la hoja de trabajo. El “Cuestionador” identifica las áreas que no están muy claras. El “Clarificador” trata de abordar las cuestiones planteadas en la pregunta. El cuarto integrante cumple, también, la función de clarificador. Esto facilita el diálogo sobre el tema.
  • Pide a los educandos que tomen notas mientras leen la hoja de trabajo para que puedan cumplir sus funciones con mayor eficiencia. Anima a los educandos para comenzar una discusión después de haber leído la hoja de trabajo y que hagan alguna nota o destaquen los puntos relevantes en relación a su rol. Dile al “Resumidor” que explique la primera lección, y luego pide al “Interlocutor” que plantee preguntas y que el “Clarificador” trate de responderlas. Las funciones fijas ayudan a fomentar un debate sobre el tema. Esto utiliza la “zona de desarrollo próximo”, que es la diferencia entre lo que los educandos pueden aprender solos y lo que pueden aprender con la guía de un compañero más experto.
  • Pasea por los grupos en el aula para determinar si hay alguna pregunta que plantea el “Cuestionador” que el “Clarificador” no puede contestar. Guía a los educandos hacia la respuesta correcta al problema. Por ejemplo, si los educandos no podían entender por qué “aroma” y “fragancia” son sinónimos, pregúntales sobre cada palabra para asegurar la comprensión del significado de ellas. Luego, pídele al “Resumidor” que revise lo que es un sinónimo. Vygotsky creía que los educandos aprenden de manera más eficiente en un entorno social, en lugar de uno de instrucción. Ayuda a que ellos encuentren la respuesta en lugar de dársela.
  • Cambia los roles de los miembros del grupo en la siguiente parte de la lección. Es importante que los educandos aprendan a ocupar todas las funciones, para que con el tiempo aprendan a desempeñar el papel de “el otro más experto” dentro de sus grupos.
Ref: Ehow

Imagen: es.slideshare.net
Imagen: cmapspublic.ihmc.us

Fuente aratículohttp://redesib.formacionib.org/blog/como-aplicar-la-teoria-de-vygotsky-en-una-clase?xg_source=msg_mes_network

Fuente Imagen: http://www.educacionyculturaaz.com/wp-content/uploads/2017/04/vygotsky1.jpeg

miércoles, 26 de julio de 2017

LA FRATERNIDAD, UN PASO A LA PLURICULTURALIDAD

La Fraternidad

Rodolfo Bueno
Rebelión

Fue la Fraternidad la hija predilecta del Amor, aquel que conformó toda la belleza que nos rodea. El Amor engendró tres hijas, que donó a los humanos para que nos olvidáramos de los pesares del mundo; estas fueron: la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Las hizo nacer el mismo día, el 14 de julio de 1789, y en el mismo lugar, París. Posteriormente, la República Francesa las adoptó como sus divisas y el socialismo como su aspiración suprema.

La Libertad, principio básico que orienta la vida y es inherente a cada ser humano, fue un don demasiado hermoso para que encajara en la apretada agenda de los hombres, tan ocupados en sobrevivir, y apenas nacida se vio rodeada de innumerables enemigos y detractores; los que menos la practicaban eran los que por cualquier motivo la invocaban y los que más la necesitaban eran los que mayoritariamente la temían. Vino Jesús a ver si con su prédica la vigorizaba ante nosotros, pero no lo entendimos e incluso lo crucificamos. ¿Cómo íbamos a entenderlo si nos pedía amar incluso a nuestros enemigos y comportarnos con los demás como quisiéramos que ellos se comportaran con nosotros? Eso era mucho pedir a una especie, que iniciaba su deambular por los peldaños inferiores de su infinita evolución. Tuvo que la guillotina imponerla por la fuerza y el Emperador Bonaparte desperdigarla al fragor de los cascos de su brioso corcel, para que el resto de Europa y nuestras nacientes repúblicas le dieran cabida en las páginas de sus constituciones; aun así, permanece endeble en espera de mejores días que mitiguen las penas causadas por la incomprensión humana de sus loables propósitos.

La Igualdad, dulce quimera que aliviaría lasa pesares con que las Parcas nos dotaron al nacer, encontró escollos mayores a los que enfrentó la Libertad y, a duras penas, la equidad fue lo máximo que los poderosos prometieron a los humildes, para que las estructuras sociales no se derrumbaran bajo el peso de las injusticias reinantes. Si aceptamos la desigualdad como algo inherente al hombre, pues nunca hubo dos seres humanos iguales, debemos suponer que la Igualdad a la que se referían los revolucionarios de Francia, que en 1789 enarbolaron esta hermosa consigna, no es la total igualdad sino la de los derechos civiles en una sociedad libre que los debería garantizar para todos sus miembros. Pero al no existir ninguna sociedad que pudiera llamarse libre, en la que sus ciudadanos go zaran de los mismos derechos y beneficios, la igualdad se convierte en un paradigma, en un sueño que la especie humana debe lograr en alguna etapa de su ulterior evolución.

Para el príncipe Kropotkin, la Fraternidad es la ayuda mutua, el principio básico que debe regir toda sociedad; en cambio para nosotros, hombres libres y de buenas costumbres, es la buena correspondencia entre quienes nos tratamos como hermanos, es una necesidad vital en el ser humano y una facultad que debe ser desarrollada por cada uno de nosotros. La Fraternidad fue la única hija del Amor que sentó lasos de unión entre nuestros congéneres, pero solo logró la aceptación de los seres semejantes, como una especie de obligación social y nada más; sin duda, falta mucho para que seamos verdaderamente humanos, para que quien se encuentra en las capas superiores de la sociedad baje de su alto pedestal y con humildad acepte que el ser inferior posee sus mismos derechos.

Fue la Fraternidad la que complementaría las fortalezas con las que el Amor dotó a los humanos para que justificásemos nuestro fugaz paso por la Tierra. Este nuevo sentimiento basó su principio de acción en la necesidad de prosperidad que nos embarga y nos impele a disfrutar de la vida únicamente si nos vemos rodeados de sonrisas que repelan a la agresiva Saudade.

El Príncipe pudo ser feliz sólo mientras habitaba en el palacio de la Despreocupación, donde la Pena era impedida de entrar y un alto muro lo separaba del mundo real. Pero cuando desde lo alto de su pedestal contempló las miserias, de cuya realidad las murallas de la urbe lo aislaban antes, sintió ganas de llorar, y con la ayuda de su nueva amiga, la golondrina despechada por la frivolidad de un junco que coqueteaba sin cesar con la brisa, repartió sus innecesarias riquezas, y esta fraternidad los transformó a ambos en las cosas más preciadas de la ciudad.

El Amor Propio, que no debe ser confundido con la vanidad y el falso orgullo, es el sustento de la Fraternidad. No podemos amarnos a nosotros mismos si no amamos a nuestros semejantes, no podemos ser felices si no lo son los demás, pues dependemos rigurosamente del bienestar común. Sólo el amor a lo que nos rodea perfecciona al mundo y lo vuelve habitable para nosotros mismos; por esa causa, la Fraternidad es un sentimiento de auto defensa que nos permite subsistir. Aun las especies más primitivas la sienten. Las amebas, seres unicelulares, debieron aglutinarse en organismos complejos, cuyas partes se especializaron en cumplir una tarea específica para así existir colectivamente; si tan solo una de ellas no cumpliese su función, el organismo entero perecería víctima de la falta de fraternidad de sus miembros. Si lo más primitivo es fraterno, ¿cómo no lo van a ser los organismos superiores, que lo necesitan más aún? Cardúmenes, manadas y jaurías son formas animadas con que los animales se organizan fraternalmente con la finalidad de sobrevivir, de otra manera serían exterminados por sus depredadores, y estos últimos también se organizan para cazar a los primeros y así subsistir. ¿Y acaso, las sociedades humanas no son formas de organización colectiva creadas por el hombre, que aun en su etapa más pretérita debió constituirlas para no perecer? Lo que pasa es que este tipo de fraternidad, que podríamos llamar instintiva, porque surge de manera natural, debe dar paso a una fraternidad consciente, que sea capaz de forjar en el futuro una sociedad igualitaria, en la que el hombre deje de ser lobo del hombre, como hasta ahora.

Parecería que las sociedades modernas no han superado aún el darwinismo, sobre cuyas bases se forjaron. Por eso la Fraternidad, etapa superior de la instintiva, dará paso a una organización social en la que lo pluricultural será la norma del accionar humano. Reconocer que ninguna cultura es superior a otra conlleva saber diferenciar cultura de civilización y respetar la etapa de desarrollo en que la otra cultura se encuentra, apreciar sus particularidades y enriquecerse de su diversidad.

Fuente Artículohttp://www.rebelion.org/noticia.php?id=229561&titular=la-fraternidad-

lunes, 24 de julio de 2017

ESPIRITUALIDAD HUMANA SE HABRÍA INICIADO CON EL CHAMANISMO

La espiritualidad humana se habría iniciado con el chamanismo
Los estados alterados de conciencia, que copiamos de los animales, activaron el cerebro emocional

No sabemos cómo ha surgido la espiritualidad y la religión en el ser humano, pero suponemos que esa experiencia empieza con el chamanismo y con los estados alterados de conciencia provocados por enteógenos. Esta costumbre, copiada de los animales, activó el cerebro emocional y nos condujo al éxtasis y a la percepción de la segunda realidad. El chamanismo se pudo originar en el tiempo de los neandertales, si bien la religión podría haber surgido hace unos 40.000 o 50.000 años. Por Francisco J. Rubia (*).


Respecto al tema “Surgimiento de la espiritualidad y la religión en el ser humano”, habría que decir que no poseemos ni testimonios ni documentación alguna sobre él, sólo especulaciones. Pero eso no significa que no podamos aventurar hipótesis sobre ese surgimiento. 

Lo primero que habría que decir es que el ser humano ha pasado más del 99,5 % del tiempo que lleva sobre la Tierra como cazador-recolector. Y sabemos también que en esa época la figura que representa la espiritualidad es la figura del chamán. Se le ha llamado también medicine man, hechicero o mago. 

Pero el historiador de las religiones rumano, Mircea Eliade, en su libro El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, dice que el chamán es también sacerdote, místico y poeta. Y define el chamanismo como la técnica del éxtasis. 

Es el especialista de un trance durante el cual su alma se cree que abandona el cuerpo para emprender ascensiones al cielo o descendimientos al infierno. Recordemos que en el Credo de los Apóstoles se dice que Jesús descendió a los infiernos, por lo que, entre otros muchos argumentos, hay autores que consideran al Jesús de los Evangelios un chamán. 

El arqueólogo estadounidense, Prof. David Whitley, experto mundial en pinturas rupestres, afirma en su libro Cave Paintings and the Human Spirit (Pinturas en cuevas y el espíritu humano, que el chamanismo fue la primera religión y que las prácticas chamánicas motivaron las primeras obras de arte. Whitley es de la opinión que las pinturas rupestres fueron realizadas por chamanes en estado de éxtasis. 

Jean Clottes, prehistoriador francés, en el prólogo al libro de Whitley dice que siguiendo al antropólogo inglés, Edward Tylor, la espiritualidad surgiría de los ensueños, tanto los ordinarios nocturnos que todos experimentamos como los ensueños diurnos de estados alterados de consciencia. En España utilizamos la palabra sueños para dos cosas distintas. En inglés, por ejemplo, existen dos palabras: sleep y dream; en alemán Schlaf y Traum; y en francés sommeil y rêve. Por eso yo suelo utilizar sueño y ensueño. 

Cosa del lóbulo temporal 

¿Cómo se hace una persona chamán? Eliade dice que por transmisión hereditaria o por una vocación o llamada que a veces se produce en ensueños. En ocasiones, una persona que es víctima de ataques epilépticos se convierte en chamán. Esto no deja de ser interesante porque es conocido que la epilepsia del lóbulo temporal es capaz de producir experiencias espirituales y religiosas, como veremos luego. 

En los pueblos altaicos, del centro de Asia, cuando en una familia un chico es víctima de un ataque de epilepsia, se cree a ciencia cierta que uno de sus antepasados ha sido chamán. Eliade resume diciendo que los sueños, en los que se les aparecen seres sobrenaturales, y los éxtasis más o menos patológicos, son medios de acceso a la condición de chamán. 

Según él, “todas las experiencias extáticas que deciden acerca de la vocación del futuro chamán asumen el esquema tradicional de una ceremonia de iniciación, a saber sufrimiento, muerte y resurrección” (recuerdad lo dicho anteriormente sobre la figura de Jesús). 

El antropólogo estadounidense y profesor de la Universidad Estatal de Arizona, Michael Winkelman, considerado como uno de los mejores especialistas en chamanismo, en su libro Shamanism (Chamanismo), dice que las prácticas del chamán son procedimientos rituales institucionalizados que implican un impulso humano básico para alterar la consciencia. 

Estos estados alterados de consciencia pueden producirse de manera espontánea o mediante ciertas técnicas que pueden ser activas o pasivas. Las técnicas activas son el golpeteo de tambores y otros instrumentos de percusión o la danza rítmica, es decir lo que produce un aumento de la estimulación sensorial. Las pasivas producen lo contrario, es decir una reducción de la información sensorial que se consigue con el control de la respiración, el ayuno, el aislamiento, por ejemplo la huida al desierto, la meditación o la privación de sueño. 

Con otras palabras, desde el punto de vista fisiológico, o con estimulación del sistema vegetativo simpático, el que utilizamos para la lucha o la huida, o por estimulación del sistema vegetativo parasimpático, el que usamos durante el sueño y para recuperar fuerzas. Cuando uno de ellos se estimula de manera máxima se produce un desbordamiento (spillover en inglés) que hace que ambos se exciten a la vez y se produzca el éxtasis. Por ello, las técnicas activas y pasivas pueden conducir al mismo resultado cuando se practican intensamente.


Sustancias enteógenas 

Un tercer método para producir esos estados alterados de consciencia sería la ingesta de sustancias enteógenas. La palabra enteógena, acuñada por el profesor de filología clásica de la Universidad de Boston, Carl Ruck, significa etimológicamente “dios generado dentro de nosotros”. 

La ingesta de sustancias enteógenas es incluso más antigua que la Humanidad. Sabemos que muchos animales las buscan y las ingieren. En el libro del escritor italiano Giorgio Samorini, titulado Animali che si drogano(Animales que se drogan), se describen muchos mamíferos, como elefantes, cabras, monos, gatos, renos, llamas, etc. que se drogan. Pero también pájaros, mariposas, abejas, moscas y mosquitos que se drogan con plantas y hongos enteógenos. 

El hombre ha copiado a estos animales. Los chamanes siberianos, por ejemplo, copiaron a los renos que ingieren el hongo conocido como Amanita muscaria, llamado también hongo del diablo u hongo matamoscas, precisamente porque las moscas son atraídas por el hongo, ingieren la sustancia enteógena y caen al suelo en una especie de estupor. Luego se levantan y vuelven de nuevo a ingerirla. 

Tribus de Siberia, como los yakutos, tunguses, samoyedos, etc. beben la orina de los que habían ingerido el hongo matamoscas. Esto es así porque los principios activos pierden las impurezas al atravesar el filtro del organismo. 

En el Rig-Veda, el texto sagrado más antiguo de la India escrito en sánscrito, se menciona que la bebida sagrada llamada soma se ingiere de la orina de los que la han bebido primero. Esto llevó al etnomicólogo estadounidense, Gordon Wasson a plantear la hipótesis de que el soma, esa bebida euforizante, era un brebaje elaborado con el hongo Amanita muscaria. Como se dice en ese texto: “Hemos bebido el soma, nos hemos vuelto inmortales, hemos llegado a la luz, hemos encontrado a los dioses”. 

Asimismo se sabe que en el año 900 a.C. un pastor abisinio notó que sus cabras cobraban energía tras ingerir un fruto rojo de un árbol al que posteriormente se le llamó el arbusto del café (coffea arabica). Igualmente se supone que los indios de los Andes observaron a las llamas cómo ingerían hojas de coca y vieron que aumentaba su vivacidad y resistencia, por lo que las copiaron. Todavía lo hacen hoy. 

Importante para la evolución de la mente 

El etnobotánico estadounidense Terence McKenna, en su libro El manjar de los dioses, llega incluso a especular con que las sustancias enteógenas han podido tener una importancia en el desarrollo de la mente humana. Lo cito textualmente: “Mi argumento es que la mutación producida por componentes psicoactivos en la dieta humana temprana influyó directamente en la rápida reorganización de las capacidades de procesamiento de la información del cerebro. Los alcaloides de las plantas, particularmente los compuestos alucinógenos como la psilocibina, la dimetiltriptamina (DMT) y la harmalina, pueden ser los factores químicos de la dieta protohumana que catalizaron la emergencia de la autoconsciencia humana. La acción de los alucinógenos, presentes en muchas plantas comunes, mejoró nuestra facultad de procesar la información o sensibilidad ambiental y, por lo tanto, contribuyó a la repentina expansión del tamaño del cerebro humano”. 

Por cierto, nuestra glándula pineal produce DMT y no sabemos por qué. Asimismo hay que mencionar que, probablemente como resultado de una interacción ancestral entre el ser humano y los enteógenos, tenemos en el cerebro receptores para cannabinoides. 

El surgimiento de la espiritualidad en el ser humano estaría ligado a la activación de estructuras cerebrales que pertenecen a lo que se llama sistema límbico o cerebro emocional. Esta activación tuvo lugar probablemente de manera espontánea, en los ensueños, copiando a animales que ingerían sustancias enteógenas o mediante técnicas activas o pasivas, que conducen al éxtasis, ya descritas. 

La activación de algunas estructuras del cerebro emocional proporciona placer, de manera que una vez activadas llevarían al ser humano a volver una y otra vez a conseguir activarlas de nuevo. Es sabido que este placer se produce por sustancias que el propio cerebro genera: las llamadas endorfinas, sustancias parecidas a la morfina que el cerebro utiliza como analgésicos. 

Sin ellas, los atletas de alto rendimiento, corredores de maratón y todos aquellos que realizan ejercicios extenuantes, no podrían hacerlo por el dolor que el ácido láctico produce en los músculos. La desventaja es que muchos de estos individuos se vuelven adictos a estos ejercicios. Hay autores que sostienen que las endorfinas no son adictivas, pero el hecho es que hay individuos que son adictos a ciertos ejercicios.


Religión y éxtasis 

¿Qué relación habría entre el éxtasis referido anteriormente y la religión? En mi libro El cerebro espiritual, he dicho que el éxtasis sirve para acceder a lo que he llamado una segunda realidad, entendiendo por la primera realidad la realidad cotidiana en la que vivimos normalmente. 

Precisamente en ese libro se dice que aunque solemos asociar la espiritualidad con la religión, esto no es siempre correcto, ya que si bien es cierto que no se entiende la religión sin espiritualidad, la espiritualidad puede perfectamente existir sin religión, como lo prueban lo que se han llamado corrientes filosóficas como el budismo, el jainismo, el sintoísmo, el taoísmo, el confucianismo y una parte del hinduismo, que no son religiones porque no tienen dioses. 

Y en El cerebro espiritual defino la espiritualidad de la manera siguiente: “El sentimiento o impresión subjetiva de alegría extraordinaria, de atemporalidad y de acceder a una segunda realidad que es experimentada más vívida e intensamente que la realidad cotidiana y que está producida por una hiperactividad de estructuras del cerebro emocional”. 

Como todas las definiciones no abarcan todos los fenómenos, aquí quise hacer hincapié en lo que se refiere a lo que llamo segunda realidad. Hay, desde luego, experiencias que pueden llamarse espirituales, como las experiencias estéticas, musicales, artísticas en general, que nos conmueven profundamente y que no son extáticas. 

Para que estas experiencias espirituales se conviertan en religión tienen que haber habido personas que hayan tenido esas experiencias espirituales profundas y que lo hayan comunicado a sus seguidores. Ese es el caso de todos los fundadores de religiones. 

En el cristianismo es el caso de Pablo de Tarso, pero también de Jesús en el bautismo, en el desierto y en la transfiguración en el monte Tabor. En el islamismo en la cueva de Hira cuando Mahoma recibe presuntamente las revelaciones del arcángel Gabriel. Moisés, figura importante para el judaísmo, cristianismo, islam, mormonismo y bahaísmo, tiene unas revelaciones en el monte Horeb, en el que vio una zarza ardiendo que no se consumía y desde allí le habló Dios. Y podríamos mencionar muchos otros. 

Desactivando el yo 

¿Cuáles serían, pues, las bases neurobiológicas de esos estados alterados de consciencia? Tanto las drogas enteógenas como las endorfinas afectan al sistema dopaminérgico, sea estimulándolo o afectando a la serotonina, que inhibe las neuronas dopaminérgicas y produce esos estados alterados de consciencia. 

Según varios autores, esos fenómenos se producen cuando la corteza prefrontal es regulada a la baja debido a la desinhibición de la dopamina por la serotonina. El resultado es una desactivación del sentido del yo y el surgimiento de otro aspecto de la identidad proveniente de estructuras cerebrales más antiguas. Estructuras más primitivas, filogenéticamente hablando, imponen su dinámica al cerebro en su totalidad. 

Esta es la razón por la que en El cerebro espiritual hablo de regresión. Por regresión se entiende un regreso de la mente a un estadio o nivel de funcionamiento anterior al habitual. El pensamiento lógico y consciente se pierde, siendo sustituido por un pensamiento onírico, emocional, a una consciencia pre-verbal, no dualista, arcaica. 

Hay que aclarar que esta regresión no es la regresión de la que hablan los psicoanalistas, pues yo no la considero patológica. Por eso se entiende que en religiones o corrientes espirituales orientales se diga que para acceder a la iluminación hay que anular el yo. 

A este respecto quisiera mencionar que en el evangelio gnóstico de Santo Tomás se dice: “Cuando convirtáis los dos en uno, cuando hagáis lo que está dentro igual a lo que está fuera y lo que está fuera a lo que está dentro, y lo que está arriba a lo que está abajo, cuando convirtáis lo masculino y lo femenino en una sola cosa…entonces entraréis en el Reino de los Cielos. Mi interpretación diría que cuando anulemos la consciencia egoica dualista, podremos acceder a la consciencia límbica, en ese texto caracterizada como el Reino de los Cielos. 

Y San Agustín dice: Noli foras ire in teipsum reddi: in interiore homine hábitat veritas, es decir: “No vayas fuera, entra en ti mismo: en el hombre interior habita la verdad”.


Estado pre-verbal 

Una de las características de esta regresión sería la inefabilidad, la dificultad para describir verbalmente la experiencia, por lo que se puede hablar de un estado pre-verbal. 

Jakob Böhme, el gran místico cristiano alemán se refiere así a la experiencia mística: “¿Qué lengua puede hacer otra cosa que balbucear como un niño que está aprendiendo a hablar”. 

Pero también San Francisco de Sales, obispo católico de Ginebra, describe la llamada oración de la quietud: “En este estado, el alma es como un niño de pecho a fin que la leche se deslice hacia su boca sin que él tenga siquiera que mover los labios”. 

Los autores Raymond Prince y Charles Savage, que escriben un capítulo en el libro La experiencia mística titulado Los estados místicos y el concepto de regresión, dicen que mientras que la regresión psicológica es una retirada patológica sin retorno, el estado místico sería una retirada controlada con retorno. 

También el psicólogo y neurólogo francés Pierre Janet habla de abassement du niveau mental, o sea de un descenso de nivel mental, o que el funcionamiento psíquico ha descendido a un tipo de característica de un estadio más temprano de desarrollo personal, refiriéndose a éxtasis de una de sus pacientes llamada Madeleine. La propia Madeleine lo expresaba así: “Dios me ha llevado al estado dichoso del niño pequeño”. 

Volviendo a las bases neurobiológicas de los estados alterados de consciencia, el psicólogo de la Universidad de Phoenix, en Arizona, Fred H. Previc, dice que la dopamina está implicada en estados alterados de consciencia, en los ensueños y alucinaciones, así como en experiencias religiosas. Previc asevera que ciertos trastornos psicológicos como el trastorno bipolar, el trastorno obsesivo-compulsivo y la esquizofrenia, están asociados a una actividad religiosa aumentada, a experiencias y prácticas religiosas, implican una hiperactivación de la dopamina.

El profesor de neurología de la Universidad de Boston, Patrick McNamara, sostiene que existe una estrecha relación entre la dopamina y la religiosidad. Esto explicaría por qué en la enfermedad de Parkinson, en la que disminuye la dopamina, también disminuye la religiosidad de los pacientes. 

Origen de la religión 

Pasemos ahora a explicar lo que se especula actualmente sobre el origen de la religión. No existe unanimidad entre los expertos sobre si los neandertales, que vivieron desde hace 230.000 hasta hace 28.000 años y que se mezclaron con el Homo sapiens, eran religiosos o no: lo único que sabemos es que enterraron a sus muertos con ocre rojo y con diversos objetos que algunos interpretan como ofrendas y que por ello atribuyen a esta especie quizá la consciencia de una existencia tras la muerte. Parece claro que los neandertales exploraban cuevas profundas supuestamente con el propósito de inducir estados alterados de consciencia. Asimismo se supone que el chamanismo se pudo originar en el tiempo de los neandertales. 

Sin embargo, muchos autores suponen que la religión podría haber surgido en la llamada “explosión cultural” que tuvo lugar aproximadamente en la transición del Paleolítico Medio al Superior, hace unos 40.000 o 50.000 años. 

El Homo sapiens se origina en África hace unos 200.000 años. Pero las expresiones culturales, como las pinturas parietales, tienen una edad mucho más tardía. ¿Por qué, se preguntan los paleoarqueólogos, se tardan unos 150.000 años para que se produzca esa explosión cultural? La respuesta que algunos autores dan es que se produjo una mutación que fue responsable del surgimiento del arte, de la música, de la religión y probablemente también del lenguaje sintáctico. 

Respecto al surgimiento del pensamiento religioso todo son, como dije al principio, especulaciones pero que representan aproximaciones que supongo cada día serán más precisas. 

El profesor de psicología de la Universidad de Oxford, Justin Barrett, ha planteado la hipótesis de la existencia de un módulo mental fundamental al que llama hyperactive agency detection device (dispositivo hiperactivo de detección de agencia), entendiendo por agencia la capacidad de acción. Sería la tendencia humana y de otros animales a responder a situaciones como si hubiese un agente con un propósito determinado, la causa de los sucesos que percibimos. Este dispositivo tendría un beneficio claro de supervivencia porque habría permitido a nuestros ancestros sobrevivir a los depredadores. 

Para Barrett, nuestro sistema de detección de agentes está sesgado hacia la super-detección. Y la razón es simple: en cualquier situación es más ventajoso para el individuo sobre-detectar un agente que minusvalorarlo. El gasto en los falsos positivos, es decir, ver agentes donde no los hay, es mínimo; por el contrario, el gasto en no detectar agentes cuando realmente están presentes – sean predadores o presas – puede ser muy alto y poner en peligro incluso la vida del individuo. Como alguien ha dicho: “Es mejor engañado que muerto”.


Antropomorfismo sistemático 

Otro autor, el profesor de antropología de la Universidad de Yale, Stewart Elliot Guthrie, en la misma línea argumentaba que las conjeturas del animismo aportaría ventajas selectivas aunque esas suposiciones fuesen falsas. Guthries es autor de un interesante libro titulado Faces in the Clouds (Caras en las nubes), título que se refiere a un texto del empirista escocés David Hume, en el que defiende la existencia de esos mecanismos hiperactivos de detección de agentes, dispositivo que ha sido muy adaptativo en nuestro pasado evolutivo. La religión se puede entender mejor como un antropomorfismo sistemático, o sea, la atribución de características humanas a cosas o sucesos o personas no humanos. 

En línea con este antropomorfismo habría que citar a Jenófanes de Colofón, poeta y filósofo griego del siglo VI a. C. que decía: “Los etíopes dicen que sus dioses son chatos y negros, mientras que los tracios dicen que los suyos tienen los ojos azules y son pelirrojos. Pero si los bueyes y los caballos tuviesen manos, o fuesen capaces de pintar con sus manos y hacer los trabajos que hacen los humanos, los caballos pintarían la forma de los dioses como si fuesen caballos, los bueyes semejantes a los bueyes”. 

Y Voltaire, parafraseando a Jenófanes y haciendo gala de su estilo burlón, decía: “Si las cucarachas tuviesen una noción de dios se lo imaginarían probablemente como una cucaracha muy grande y poderosa”. 

Stewart Guthrie dice que el animismo parece ser intrínseco a la percepción, ya que se trata de descubrir la máxima significación posible para interpretar cosas y sucesos con el modelo más significativo. El antropomorfismo se parece mucho al animismo, ya que ambos fenómenos provienen de la búsqueda de organización y significado y ambos los sobreestiman. 

Otro antropólogo francés, Scott Atran, ha propuesto que este módulo mental para la detección de agencia se extendió desde la función de detección de predadores a la percepción automática de otros fenómenos. El animismo sería el resultado de procesos cognitivos normales, generando la tendencia a suponer que las acciones de cualquier agente invisible serían responsables de sucesos de origen desconocido. Hay que recordar que la hipótesis de Edward Tylor sobre el origen de la religión está basada en el animismo. 

La autoscopia 

Por cierto, el animismo parece ser más antiguo que el ser humano. Charles Darwin, en su libro The Descent of Man, que se tradujo al español como El origen del hombre, publicado en 1871, relataba lo siguiente: 

“La tendencia que tienen los salvajes a imaginarse que los objetos o agentes naturales están animados por esencias espirituales o vivientes, puede comprenderse por un hecho que he tenido ocasión de observar en un perro mío. Este animal, adulto y muy sentible, estaba tendido sobre el césped, un día muy cálido, a alguna distancia de un quitasol, sobre el que no hubiera fijado la atención si alguien hubiese estado cerca de aquel objeto. Pero la ligera brisa que soplaba agitaba el quitasol a menudo, y a cada movimiento el perro prorrumpía en ladridos. A mi modo de ver, debía formarse la idea de una manera rápida y consciente de que aquellos movimientos sin aparente causa indicaban la presencia de alguien que los produjese, que no tenía ningún derecho a estar por aquellos sitios”. 

Respecto a lo que dice Scott Atran, es evidente que el ser humano siempre que se ha enfrentado a un suceso cuya causa natural desconocía lo ha atribuido a entidades metafísicas, como el alma, o a seres sobrenaturales, como los dioses. Cuando se encontró una explicación natural a esos fenómenos, las entidades metafísicas y los seres sobrenaturales desaparecieron, como ocurrió, por ejemplo, con los eclipses, las erupciones volcánicas, los rayos y los truenos. Por eso se acuñó la expresión “Dios tapa-agujeros”. 

Un ejemplo típico de este fenómeno lo constituye la llamada autoscopia, es decir lo que se produce en las experiencias cercanas a la muerte, en la que se crea un desdoblamiento de la personalidad y la segunda persona se separa de la primera y se eleva en el espacio y observa a la primera persona que yace en el lecho. Se interpretó como que cuando la persona va a morir el alma sale del cuerpo y vuelve cuando de manera espontánea el sujeto vuelve a la vida o es reanimado por algún médico. 

Sin embargo, hoy se puede estimular una circunvolución cerebral llamada el giro angular y producir experimentalmente la autoscopia. Lo ha hecho un investigador en Lausanne llamado Olaf Blanke. Es más, dependiendo de la intensidad de la corriente de estimulación, este experimentador podía subir y bajar a placer a esa segunda persona, lo cual es difícilmente compatible con la hipótesis del alma. 

El especialista en religiones comparadas, de la Universidad de Helsinki, Ilkka Pyysiäinen, distingue tres mecanismos cognitivos que contribuyen al razonamiento de agencia, o sea al animismo, mecanismos que tendríamos todos de manera innata.


Cableados por la religión 

El primero ya lo hemos descrito: el dispositivo hiperactivo de detección de agencia. El segundo sería la comprensión hiperactiva de intencionalidad, o sea la tendencia a postular mentalidad y ver sucesos como causados intencionadamente en ausencia de cualquier agente visible. Y el tercero sería el razonamiento hiperactivo teleo-funcional, es decir, la tendencia a ver objetos como que existen con un propósito. Yo añadiría un cuarto al que he llamado el mecanismo o dispositivo arque-teleológico, o sea la tendencia a buscar en cualquier suceso una causa y un fin. 

Volviendo a los posibles orígenes de la religión, Michael Winkelman, mencionado anteriormente, es de la opinión que estaríamos cableados para la religión. Yo no estoy de acuerdo con esta opinión y coincido más con Barbara King, antropóloga de la Universidad de Oklahoma, que en su libro Evolving God: a provocative view of the origins of religion (Desarrollando a dios: una opinión provocativa de los orígenes de la religión), relata que en estudios con gemelos se ha podido mostrar de manera significativa que la espiritualidad, pero no la religión, es heredable. 

Esto confirma mi opinión de que la espiritualidad es anterior a la religión y puede conducir a ella o no, como vemos en muchas corrientes espirituales y filosóficas que no tienen dioses y, por tanto, no pueden considerarse como religiones como ya mencionamos al principio. 

Un autor que se ha distinguido por intentar explicar los orígenes de la religión es el antropólogo estadounidense de origen francés, Pascal Boyer, que en su libro Religion explained (La religión explicada), parte de la base de que la aclaración de las creencias y conductas religiosas hay que buscarla en la manera de funcionar de nuestra mente. 

Tener un cerebro como el nuestro no implica, según él, tener una religión, pero sí la posibilidad de adquirirla. Aquí estaría yo también de acuerdo volviendo a mi opinión de que tenemos una predisposición genética para la espiritualidad, pero no para la religión, ya que esa espiritualidad, como dije anteriormente, puede conducir a la religión o no. 

Spandrel 

Varios autores han planteado la cuestión del origen de la religión en nuestra mente desde el punto de vista evolutivo como un spandrel, palabra utilizada por el paleontólogo de Harvard ya fallecido Stephen Jay Gould y el genetista Richard Lewontin en 1979. 

La traducción de spandrel al español es enjuta y es la parte más o menos triangular que queda entre dos arcos, o entre un arco y el rectángulo que lo rodea y que suele utilizarse por los arquitectos para colocar imágenes, flores, o cualquier otro tipo de adornos. Desde el punto de vista evolutivo, eso significa que la religión no estaría determinada por un módulo cerebral, sino que sería el fruto adicional y no expresamente querido del funcionamiento de otros módulos cerebrales. 

Recientemente se ha hablado mucho sobre la llamada theory of mind (teoría de la mente), también llamada mentalización, que se define como la capacidad de atribuir estados mentales, como creencias, intenciones, deseos, conocimientos, etc. a otras personas. Se llama teoría de la mente porque cada ser humano sólo puede intuir la existencia de su propia mente por intuición y no tiene ningún acceso directo a la mente de otra persona. Así que se teoriza sobre la existencia de procesos mentales ajenos. 

Se supone que esta capacidad es innata en primates. La empatía es un concepto relacionado con la teoría de la mente y se sabe que se debe a las llamadas neuronas espejo, encontradas en el lóbulo frontal por mi amigo Giacomo Rizzolatti y colaboradores de la Universidad de Parma. 

Estas neuronas disparan cuando un animal, un macaco, se lleva un alimento a la boca, pero también lo hacen cuando el animal está inmóvil y observa el mismo movimiento en el experimentador. Las neuronas “copian”, “reflejan”, de ahí el nombre, la conducta de la persona. Dicho coloquialmente, son las que nos permiten ponernos en la piel de los demás. 

Pues bien, esta empatía falta en los niños autistas, lo que hace imposible que entiendan y anticipen la conducta y los sentimientos de los demás y por eso se recluyen en sí mismos y se aíslan del entorno. En otro orden de cosas se ha podido constatar mediante técnicas de neuroimagen que rezar activa las mismas regiones cerebrales que utilizamos cuando interaccionamos con y pensamos sobre otras personas.


Hombres y mujeres, diferentes 

Lo curioso es que se ha observado que las personas con trastornos autistas, que tienen problemas con la teoría de la mente, son menos religiosas que sujetos controles. Mientras más profundo era el autismo, menos probable era que esa persona creyese en Dios. 

Estos resultados están en consonancia con el hecho muchas veces comprobado que los hombres suelen ser menos religiosos que las mujeres, y precisamente los hombres son también menos hábiles que las mujeres en entender los estados mentales de las demás personas. 

Con otras palabras: las mujeres son mejores en la teoría de la mente, más empáticas. Los investigadores de estos estudios concluyeron que tanto los hombres como los autistas creen menos en Dios porque interpretan el mundo menos personalmente que las mujeres. 

Esto no es de extrañar porque sabemos que los creyentes tratan intuitivamente a sus dioses como agentes intencionales, que tienen estados mentales y que entran en relaciones sociales con los humanos, que tienen superpoderes para aliviar los asuntos que preocupan al ser humano, que responden a sus deseos y que controlan su conducta social. Por eso, cuando los creyentes rezan o hablan con sus dioses, se activan en el cerebro las áreas que son determinantes para la teoría de la mente o mentalización. 

Resumiendo lo dicho hasta ahora: La espiritualidad es inherente al ser humano porque se genera en el cerebro, en las regiones conocidas como el sistema límbico o cerebro emocional. La hiperactivación de estas estructuras genera una especie de segunda realidad, si por primera realidad llamamos a la realidad cotidiana. Esta segunda realidad suele ser placentera y el ser humano, a lo largo de la Historia, la ha buscado siempre con diversas técnicas o con la ingesta de sustancias enteógenas. 

La segunda realidad 

El acceso a esta segunda realidad, como han hecho todos los místicos de todas las religiones, es considerada aquí como una regresión, una vuelta a un estado anterior de consciencia, sobre todo teniendo en cuenta que el cerebro emocional es filogenéticamente hablando anterior a la corteza cerebral y la capacidad racional del ser humano. 

La espiritualidad puede, pero no tiene, que conducir a la religión. Muchas corrientes espirituales lo demuestran. Ahora bien, la espiritualidad es la base de toda religión. 

No me quedo satisfecho con estas explicaciones. Son aún muy rudimentales, pero sí tengo la convicción de que la ciencia irá avanzando también en este terreno. Falta por saber si Edward Tylor tiene razón y la religión se caracterizaría por la creencia en seres espirituales, por qué y cuándo el ser humano da ese paso que contradice cualquier consideración racional y es, como dicen los anglosajones, contraintuitivo, es decir que está en contra de nuestro sentido común. 

Que estas creencias sean fruto de la función cerebral no dice gran cosa, aunque para algunos represente una novedad. A fin de cuentas, sin cerebro difícilmente podríamos creer, pensar o gozar. Y muy probablemente sin cerebro emocional no tendríamos ni creencias, ni espiritualidad ni religión.

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(*) Francisco J. Rubia es Catedrático emérito de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, y también lo fue de la Universidad Ludwig Maximillian de Munich, así como Consejero Científico de dicha Universidad. Miembro numerario de la Real Academia Nacional de Medicina y Vicepresidente de la Academia Europea de Ciencias. Es el editor del Blog Neurociencias de Tendencias21, donde pueden consultarse sus artículos, conferencias y sus libros. Este artículo corresponde a la conferencia pronunciada por el autor en la Universidad de Verano, Santander, el 19 de julio de 2017, bajo el título: Surgimiento de la espiritualidad y la religión en el ser humano. 

Francisco J. Rubia

Fuente: http://www.tendencias21.net/La-espiritualidad-humana-se-habria-iniciado-con-el-chamanismo_a44088.html

 
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