miércoles, 21 de enero de 2009

La Pedagogía Crítica

Posted By: Guillermo Molina Miranda - 14:02:00

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La Pedagogía Crítica:

Lectura Renovada que Fortalece al  Marxismo

Dr. Sergio Quiroz Miranda

sergioquiroz@mexico.com


“...Vivimos en un tiempo tan brutal, tan despiadado, que tenemos que preguntarnos continuamente si no estamos soñando. Incluso cuando reconocemos el dolor y la desesperación de tantos que viven en un estado de desequilibrios nacionales e internacionales, y aunque nos espantamos ante el grado de explotación capitalista y la degradación ambiental de nuestro mundo contemporáneo, permanecemos prisioneros de la ilusión de que vivimos en el mejor de los mundos posibles...” (Peter McLaren, 2006)

Resumen

Las aportaciones de la Pedagogía Crítica revolucionaria, particularmente la corriente que en sus orígenes creara Paulo Freire y cuyo principal exponente es hoy el Dr. Peter McLaren de la Universidad de California en los Angeles, se inscribe en el  proceso de una lectura renovada y creativa del marxismo, al aportar una visión novedosa de esa realidad basada en el marxismo y sus categorías de análisis, con un lenguaje innovador que permite obtener lecturas nuevas sobre la vida social a la vez que reafirma las tesis del marxismo. Con la Pedagogía Crítica, estamos en realidad ante un proceso de producción de conocimiento nuevo a partir también de una ruptura con la estrecha epistemología del fin de la historia, actitud muy útil en esta época en la que ni la izquierda ha escapado a la esclerótica racionalidad que excluye toda posibilidad de soñar con un mundo mejor, que considera absurda la reconstrucción de la utopía, por eso destaca el interés de la pedagogía critica de renovar el discurso y abordar el análisis de la realidad con los parámetros del marxismo. Es incuestionable que una de las fortalezas de la Pedagogía Crítica es su vocación por otorgar al lenguaje un alto valor como forma de poder y resistencia que retroalimenta la utopía esperanzadora del socialismo y la convicción de que el capitalismo no es el fin de la historia; a la vez que  su renovada capacidad de fuerte cuestionamiento teórico del capitalismo, frente a los dogmáticos  enfoques y a la vez cerrados discursos provenientes de la izquierda tradicional de América Latina. Estamos ante una nueva  propuesta ontológica y epistemológica en la manera en que pensamos acerca del conocimiento y el ser; en la manera en que asumimos la crítica al capitalismo liberándonos de las cadenas epistémicos que nos impiden ver su esencia expoliadora vinculándonos a la construcción de un nuevo “ser” cuya fuerza radica en  promover  la potencialidad liberadora que hay en cada sujeto dominado.

 

Palabras clave: Pedagogía crítica, marxismo, potencialidad liberadora, utopía.

 

Introducción

 

Desde la caída del muro de Berlín hasta nuestros días, la campaña ideológica contra el marxismo ha pasado por diversas expresiones que van desde la confrontación abierta para descalificar su validez hasta la minimización de sus argumentos considerándolos incluso propios del pasado, a partir de tomar como base que el “fracaso del marxismo” fue probado por el derrumbe del campo socialista.

 

Es claro que con la caída del campo socialista el capital se ha instalado en el mundo con toda su, originalmente aplastante propaganda triunfalista, imponiendo en sus primeras expresiones la ideología del carácter eterno del capitalismo, aunque vale decirlo, esa propaganda tiene ya muy poco peso dadas las dramáticas consecuencias que sobre la humanidad y la naturaleza ha provocado  el llamado triunfo del capitalismo.

 

La izquierda socialista, como todos sabemos, reaccionó de manera diversa, pero, lo común fue el hecho de no logra los consensos que pudieran encontrar respuestas argumentalmente válidas para explicar el fenómeno de la caída del campo socialista y ante todo respuestas para sostener, fuera de posiciones basadas en el dogma de fe, al socialismo, la validez de éste frente a la ideología capitalista en su expresión neoliberal.

 

El tiempo ha permitido recuperar la confianza y las posibilidades de reconstrucción de los argumentos científicos que validan al marxismo como una teoría no solo actual sino necesaria e indispensable para pensar y leer los vertiginosos cambios que ha experimentado el mundo de los inicios del siglo XXI a la par que lentamente recuperar por parte de la clase obrera su confianza en las potencialidades transformadoras y revolucionarias.

 

No obstante, uno de los problemas actuales  de la izquierda socialista es que frente a las formas depuradas de la hegemonía burguesa que se impone electrónicamente en un complejo aparato creador de deseos y necesidades, entre los defensores más radicales de las tesis marxistas se encuentran quienes se atrincheraron en el dogma de fe o pretendieron explicar con esquemas reduccionistas o maniqueos la complejidad del mundo actual;  con lo cual no sólo no contribuyen a defender al marxismo sino que, al contrario, abonan más a los argumentos del campo ideológico del capitalismo, el que sostiene que la doctrina marxista ha envejecido.

 

Sostenía uno de los ideólogos marxistas más esclarecidos de México, el Dr. Vicente Lombardo Toledano[1], que existían básicamente tres maneras de negar el marxismo; una de ellas es hacerlo abiertamente, otra tergiversando o deformando sus planteamientos y la tercera es hacer de él un dogma. Por estas razones adquieren gran importancia para el movimiento revolucionario aquellos pensadores que se atrevieron a generar un proceso de ruptura con las explicaciones dogmáticas y se propusieron utilizar las herramientas teóricas del marxismo para hacer una lectura renovada de la realidad social contemporánea.

 

Ningún análisis marxista tiene valor si se realiza a partir de ignorar las condiciones del contexto. Hacer una lectura marxista no dogmática de la sociedad actual implica partir del conocimiento y revisión del debate teórico filosófico que se genera a partir de las tesis de la posmodernidad.

 

Quienes sin caer en actitudes revisionistas del marxismo han logrado hacer aportes que enriquecen, complementan y profundizan en la teoría marxista y cuyos planteamientos han pasado por el riguroso debate y la crítica profunda han trascendido como forjadores e intérpretes del marxismo a situaciones concretas de la realidad. Tal es el caso de las aportaciones de la teoría de la hegemonía y del bloque histórico que formulara Gramsci para favorecer la lectura de la relación dialéctica entre la estructura y la superestructura; de igual manera los elementos que aportó la tesis de los aparatos ideológicos del estado de Luis Althusser, la lectura de Lukacs sobre el papel de la conciencia de clase, las tesis sobre la vía mexicana al socialismo del Dr. Vicente Lombardo Toledano, las tesis de Mariátegui, Rodney Arizmendi y otros pensadores latinoamericanos que en ese tenor contribuyeron a enriquecer el marxismo.

 

Las aportaciones de la Pedagogía Crítica revolucionaria, particularmente la corriente que en sus orígenes creara Paulo Freire y cuyo principal exponente es hoy el Dr. Peter Mclaren de la Universidad de California en los Ángeles, se inscribe en este proceso, al aportar una visión novedosa de esa realidad basada en el marxismo y sus categorías de análisis, con un lenguaje creativo que permite obtener lecturas nuevas sobre la vida social a la vez que reafirma las tesis del marxismo. Con la Pedagogía Crítica, estamos en realidad ante un proceso de producción de conocimiento nuevo a partir también de una ruptura con la estrecha epistemología del fin de la historia, actitud muy útil en  esta época en la que ni la izquierda ha escapado a la esclerótica racionalidad que excluye toda posibilidad de soñar con un mundo mejor, que considera absurda la reconstrucción de la utopía, por eso destaca el interés de la pedagogía crítica de renovar el discurso y abordar el análisis de la realidad con los parámetros del marxismo.

 

No es nada nuevo reconocer que en esta época la confusión teórica estimulada por el nihilismo que alimenta la idea del “nada es válido” muy propio de las teorías posmodernas resulta agradable a los revolucionarios el escuchar voces que fuera de toda actitud dogmática reclaman la precisión y la concreción de los conceptos del marxismo como lo hace la Pedagogía Crítica, por  ejemplo, al aportar una creativa red conceptual que facilita la comprensión de las tesis del materialismo histórico; tal es el caso de conceptos como el de desutopía[2], colonización epistemológica, cultura depredadora, multiculturalismo revolucionario y otras;  o sostener, frente a los incrédulos académicos universitarios posmodernos que la globalización neoliberal, tan ponderada como símbolo de modernidad y oportunidades de progreso por los ideólogos capitalistas, no es otra cosa que una forma del imperialismo para saquear más a los pueblos y profundizar  el dominio por parte de las trasnacionales.

 

Las Aportaciones

 

Antes de hacer el recorrido por las aportaciones del nuevo lenguaje del marxismo que aporta la Pedagogía Crítica, debemos ubicar el contexto difícil en el que los pensadores críticos y revolucionarios realizan su tarea en los Estados Unidos.

 

A principios de este año de 2006 se manifestó una nueva campaña de persecución contra los educadores críticos, particularmente contra aquellos que como Peter Mclaren asumen abiertamente su ideología marxista leninista; un grupo de fascistas detrás de los cuales están funcionarios universitarios y del gobierno de Bush, publicaron en la red una lista de 30 profesores cuya postura es de crítica al sistema capitalista de la universidad de California, denominándolos como los 30 sucios (dirty thirty)[3] y llamando a la población estudiantil para que reciban 100 dólares como pago por cada entrega consistente en   espiar a estos profesores en sus clases, grabando o tomando nota de las expresiones en las que hagan crítica del sistema capitalista para luego hacerlos objeto de otro tipo de represiones y agresiones a su integridad.

 

Este tipo de conductas permitidas y solapadas por el régimen contra los pensadores marxistas evidencia la esencia fascista de la llamada democracia occidental que les ha servido de argumento legitimar sus atrocidades y para intervenir militar y políticamente en naciones soberanas. A pesar de ese tipo de persecuciones los pensadores críticos en los Estados Unidos han hecho aportaciones teórico-metodológicas muy importantes para la  explicación  actualizada del marxismo, entre ellas:

1.   El marxismo no es un dogma. La virtud de la pedagogía Crítica es que asentándose en el marxismo ha recreado de manera novedosa sus categorías de análisis. El propio Peter McLaren, tomando distancia del dogmatismo, sostiene  no pertenecer al tipo de intelectual “marxista” que ve en el marxismo una receta mágica para resolver todos los enigmas, al respecto precisa:

“...Yo no soy uno de esos izquierdistas conservadores que observan el marxismo como una religión que explica todo lo que se necesite saber sobre la vida. El marxismo no es una fe; no es un discurso sibilino, yo no tengo nada que ver con ese marxismo eclesiástico. De hecho el marxismo sitúa su origen en buenas obras más que en la fe. Pone el énfasis en denunciar y transformar el mundo y no estrangularlo con tentáculos doctrinales, el materialismo histórico no es una confesión de una pureza prístina o una verdad sacerdotal. ¡Creo en el poder de la salvación, pero esto, me temo, es pedir demasiado a Dios, y a Marx! Yo no estoy condenando a esta gente por no interesarse por socialismo o comunismo, después de todo, mucho horror ha ocurrido bajo regímenes políticos que se han llamado comunistas, estamos discutiendo que el capitalismo no es inevitable y que la lucha por el socialismo no esta acabada...”[4]

2.   Posmodernidad y lucha de clases. A partir del texto La condición Posmoderna de Lyotard, se profundizó una actitud consistente en descalificar y desacreditar  al marxismo al ubicarlo en el contexto de la “crisis de los metarelatos”, en esa misma dirección los escritos de Michelle Foucault, Jaques Derrida, Jean Braudillard, Giovanni Vattimo y otros pensadores posmodernos han creado categorías de análisis cuyo común denominador es que surgen de ignorar la importancia central de la lucha de clases. Peter McLaren ha calificado esa posición contrarrevolucionaria al señalar a los teóricos posmodernos: “...Si los posmodernistas —aquellos bandidos a la moda de los salones de la burguesía y de las aulas de seminarios del English Department— quieren jactarse de la desaparición de la clase trabajadora en los Estados Unidos y celebrar la nueva cultura del estilo de vida del consumo, necesitan entonces  reconocer que la así llamada desaparición de la clase trabajadora en los Estados Unidos está reapareciendo de nuevo en las líneas de montaje de China, Brasil, Indonesia, y por todas partes, donde existen muy pocos impedimentos a las organizaciones de lucro de Estados Unidos...”[5] Frente al transfuguismo de personajes de la izquierda hacia el posmodernismo, el Dr. McLaren tiene una posición muy clara;  En una entrevista con Mijta Sardoc, Peter McLaren define su posición:

“...La teoría posmoderna parece ser dominante, al menos se ha convertido en la forma de moda de la crítica educativa. Mientras muchos de mis antiguos colegas marxistas abrazan la teoría posmoderna y sus variantes posmarxistas, y la obra de Foucault, Lyotard, Virilio, Baudrillard, Kristeva, Butler, Derrida, Deleuze, Guattari y otros similares, mi obra se está volviendo mas centrada en la crítica marxista. Un buen número de mis colegas me ha dicho: "¿Por qué cuando la teoría posmoderna se encuentra en el borde filoso de la teoría social crítica, querrías volver a juntarte con los dinosaurios del materialismo histórico?" Mi respuesta es que uno no tiene que ser un posmoderno para trabajar en el borde filoso de la teoría social. Perry Anderson, Norman Geras, Ellen Meiksins Wood, Claus Offe, Raymond Williams, Eric Hobsbawm, Robert Brenner y Alex Callinicos —quienes trabajan en una tradición marxista— difícilmente sean flojos teóricamente...”[6]

Esta aclaración de McLaren es significativa porque no hay que olvidar que antes de leer a Marx, McLaren leyó la teoría de la posmodernidad, uno de ellos, Foucault, fue su maestro en Canadá, es decir,  su confirmada afiliación teórica  e ideológica al marxismo frente al posmodernismo atiende al pleno conocimiento de las tesis de la posmodernidad. Por si quedara alguna duda respecto de esa definición, McLaren ha dicho: “...Personalmente escucho una resonancia atronadora de la nueva derecha en la obra de los posmodernos...”[7] y refiere que los temas selectos de los posmodernos en los Estados Unidos son los que atienden a la problemática de la identidad privilegiando lo racial, el género o las identidades sexuales, pero, como él mismo lo ha anticipado, el riesgo de enfatizar como centrales estas problemáticas camina en el sentido de sabotear la lucha de clases, particularmente porque son análisis comúnmente ahistóricos que se descontextualizan de la totalidad del capitalismo y del imperialismo.

1.   El sujeto de la revolución. Mucho se ha escrito después de la caída del Muro de Berlín sobre la existencia de nuevos sujetos revolucionarios a consecuencia de la revolución científico tecnológica y del cambio del papel del trabajo. Se postulan tesis sobre el poder y la nueva moda de considerar innecesario acceder a él (Holoway), también se escuchan voces que han liquidado a la clase obrera como sujeto de la revolución. No pocos intelectuales de izquierda han caído en las tentaciones posmodernas de buscar  “nuevos sujetos”  para  la revolución; aún más, incluso a considerar innecesario el cambio revolucionario pues el poder se puede ejercer desde abajo (Marcos).

La pedagogía crítica  sostiene un singular punto de vista sobre la necesidad de la lucha de clases, lo singular y novedoso es que para explicar la necesidad histórica de la lucha de clases utiliza el enfoque de los juegos de lenguaje cuyo autor Witgenstein no es precisamente un pensador marxista.

 
Peter McLaren sostiene que la democracia occidental  se considera exitosa en la medida en que crece su capacidad de autolegitimación al instalarse no sólo como una superestructura social sino también en un proceso donde la dominación del mercado se vuelve a la vez que invisible e impersonal, absolutamente omnipresente; entonces la explotación como extracción de plusvalía se vuelve un  proceso dialógico que es a la vez económico, político e ideológico; pero sólo legitimados en la medida en la que se instalan y organizan  la vida cotidiana de los sujetos. En esta medida la lucha de clases es un juego de lenguaje; pero es un particular juego de lenguaje pues coordina y centraliza los demás juegos:

 

“...Todos los juegos de lenguaje y sistemas de símbolos son acentuados por el poder de clase. Si éste es el caso, entonces la vida en un orden social capitalista demanda la continua afirmación de una lucha de la clase trabajadora no sólo contra el capitalismo, sino contra el capital mismo. Marx, después de todo, sostuvo que el capital era una relación social: la abolición del capital, entonces, nos reclama abolir una forma particular de relación social...”[8]

Frente a los nuevos teóricos que inventan teorías que “han superado al marxismo” McLaren enfatiza en la necesidad de la lucha de clases como el motor de la historia.

1.   La Tesis de la alienación en la Pedagogía Crítica.  La tesis de la alienación o enajenación que Marx  explica  no como un estado mental o psicológico sino como la expresión de la esencia de la explotación capitalista que separa al hombre del producto de su trabajo y que lo enfrenta a él, convirtiendo a ese producto o mercancía en un fetiche, es decir como poseedora de propiedades que no tiene al presentar las relaciones entre las personas en la forma fetichista de relaciones entre cosas.  Fenómeno que permite a la clase capitalista dominar y controlar al resto de la  sociedad. Esta parte central de la dominación capitalista es explicada por la Pedagogía Crítica  en términos de las nuevas circunstancias que ha generado la llamada sociedad posmoderna donde el signo, el símbolo adquieren un papel relevante.

“....Nos vemos ante una liza pública de superficial optimismo, vulgaridad y trivialidad grandiosas, vastos aparatos de vigilancia y brutales estructuras de violencia, las cuales atraviesan la carne  y la médula de la vida cotidiana. La desesperanza se ha convertido en nuestra consejera, en tanto permanecemos en el desierto del deseo producido electrónicamente y de una compra anticipada del juicio crítico...”

2.   Un  nuevo lenguaje para desenmascarar el engaño. Quizá este sea el renglón en el que mayor originalidad y sentido creativo ha aportado la pedagogía Crítica al análisis marxista de la sociedad; más aún, es el aporte más significativo de la Pedagogía Crítica al marxismo, sobre todo en una etapa que se prolongó demasiado en la que particularmente en los círculos académicos y universitarios se consideró al lenguaje propio del marxismo como  viejo y acabado que nada o casi nada podía aportar a la interpretación del mundo posmoderno, al respecto y como una evidencia de ese lenguaje no sólo original de la Pedagogía Crítica, sino de una gran potencia dada por su literaria claridad donde la metáfora no es adorno sino precisión  argumental, McLaren plantea:

 

“...La academia es un espacio donde el marxismo es desdeñado como algo exento de complejidad y en donde los educadores marxistas son cada vez más hechos a un lado por los apostatas a la moda de mentalidad chispeante, que portan negras y ajustadas chaquetas  aterciopeladas, burdos pantalones negros y armazones de los años cincuenta con vidrios amarillos, para quienes la metrópoli se ha convertido en una mezcla exuberante de narrativas mestizas posmodernas y en donde la hybris relega a la oscuridad a quienes, así sea remotamente permanecen fieles al pensamiento causal. Para esos malévolos a la moda de la sala de seminarios, el posmodernismo constituye la tóxica intensidad de las noches bohemias, en la que los excluidos, los pobres y los desdichados de la tierra simplemente forman parte de una manera de divertirse...”[9]

Todos sabemos que el capitalismo tiene una especial habilidad para retomar los conceptos revolucionarios y transformarlos en conceptos de moda cuya característica es reducir a cero sus potencialidades de agitación de la conciencia. O, como dice McLaren, los Estados Unidos tienen una seductora manera de incorporarse todo lo que no pueden vencer, así como transformar esa cosa en una versión debilitada de la misma. Tal es el caso del propio concepto de Pedagogía Crítica que la burguesía ha tomado precisamente desvinculado de cualquier carga ideológica anticapitalistas. Esa Pedagogía “Crítica” es enjuiciada por McLaren como fundamentalmente ahistórica y, evidenciando su hipócrita sentido crítico, afirma que esa Pedagogía se “lleva de patadas” con el prosaico mundo burgués, pero, no pone seriamente en tela de juicio los supuestos o relaciones de poder subyacentes que lo estructuran. Se calla toda pregunta que involucre las relaciones entre el poder y el conocimiento.[10]

 

Colofón. Es incuestionable que una de las fortalezas de la Pedagogía Crítica es su vocación por otorgar al lenguaje un alto valor como forma de poder y resistencia que retroalimenta la utopía esperanzadora del socialismo y la convicción de que el capitalismo no es el fin de la historia; a la vez que  su renovada capacidad de fuerte cuestionamiento teórico del capitalismo, frente a los dogmáticos  enfoques y a la vez cerrados discursos provenientes de la izquierda tradicional (Puigross, 2001) de América Latina.

 

Estamos ante una nueva  propuesta ontológica y epistemológica en la manera en que pensamos acerca del conocimiento y el ser; en la manera en que asumimos la crítica al capitalismo liberándonos de las cadenas epistémicas que nos impiden ver su esencia expoliadora vinculándonos a la construcción de un nuevo “ser” cuya fuerza radica en  promover  la potencialidad liberadora que hay en cada sujeto dominado, a partir de la premisa de que la Pedagogía Crítica revolucionaria no tiene éxito porque libere a la gente de sus cadenas, sino porque las prepara colectivamente para que se liberen a sí mismas.

 

Bibliografía

  1. Aguirre Muñoz Lucía,  El sentido de la pedagogía crítica en la era de la globalización después del 11 de septiembre de 2001. Lucía Coral Aguirre Muñoz.
  2. Alvarez Raúl, , entrevista en la UMSS “La Pedagogía del Disidente de Peter McLaren:. Práctica Revolucionaria en las entrañas de La Bestia. Por: Raúl Alberto Álvarez. Nrmaldemompox.tripod.com/documentos/
  3. Lombardo Toledano  Vicente “Obras Escogidas”, ed. Combatiente, México, 1983.
  4. Revista Electrónica de Investigación Educativa Vol. 5, No. 1, 2003
  5. Mc Laren Peter, El Che Guevara, Paolo Freire y la Pedagogía de la Revolución”, ed. Siglo XXI , México, 2001, p. xxxi.
  6. Mc Laren  Peter, Pedagogía Crítica y Cultura depredadora, Ed. Aique, Buenos Aires, 1994.
  7. Sardoc Mijta , Ciencias Sociales: Ira y esperanza: la pedagogía revolucionaria de Peter McLaren, revista electrónica herramienta. Publicado en el sitio el Miércoles, 04 de Junio de 2003 - 03:18 PM GMT-3 Herramienta Nº 16.

 

[1] Vicente Lombardo Toledano “Obras Escogidas”, Ed. Combatiente, México, 1983.

[2] Según Peter Mclaren la desutopía no sólo representa la ausencia de un sueño o esperanza para el futuro sino la celebración política del fin de los sueños. El resultado de la desutopía es un mundo en el que priva la esquizofrenia social, la mediocridad; rasgos  a los que en lo político corresponde la propuesta de la tercera vía.

[3] The Dirty Thirty: http://www.uclaprofs.com/articles/dirtythirty.html

[4] Raúl alvarez, entrevista en la UMSS “La Pedagogía del Disidente de Peter McLaren:. Práctica Revolucionaria en las entrañas de La Bestia. Por: Raúl Alberto Álvarez. Nrmaldemompox.tripod.com/documentos/

[5] Revista Electrónica de Investigación Educativa Vol. 5, No. 1, 2003 El sentido de la pedagogía crítica en la era de la globalización después del 11 de septiembre de 2001. Lucía Coral Aguirre Muñoz.

[6] Mijta Sardoc Ciencias Sociales: Ira y esperanza: la pedagogía revolucionaria de Peter McLaren, revista electrónica herramienta. Publicado en el sitio el Miércoles, 04 de Junio de 2003 - 03:18 PM GMT-3 Herramienta Nº 16.

[7] Raúl Alvarez  entrevista, op.cit.

[8] Raúl alvarez op.cit.

[9] Mc Laren Peter, El Che Guevara, Paulo Freire y la Pedagogía de la Revolución”, ed. Siglo XXI , México, 2001, p. xxxi.

[10] Mc Laren pedagogía Crítica y Cultura depredadora, Ed. Aique, Buenos Aires, 1994.

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