miércoles, 27 de enero de 2016

15 ACCIONES PARA MEJORAR LA DOCENCIA

dynamic youth

15 acciones asequibles para mejorar la docencia

José Blas García, maestro de profesión, propone un conjunto de acciones educativas relativamente sencillas y asequibles, fáciles de aplicar en el aula y con un gran potencial para producir cambios significativos en el aprendizaje de los estudiantes.
Con estas propuestas José Blas García invita a que los docentes vayan ajustando de manera serena su estilo de enseñanza al contexto donde la desarrollan y a las necesidades y demandas educativas de la sociedad actual. Como él dice, son 15 propósitos que le han ayudado a “ser innovador sin morir en el intento”. Como es obvio, siempre es posible ampliarlos, añadir otros nuevos, etc.
  1. Introduce algún pequeño cambio en las formas de agrupar a tu alumnado. Pasa del trabajo individual al trabajo grupal en alguna actividad.  Proponte la organización de pequeños grupos estables o esporádicos. Crea un juego para crear agrupamientos que sean heterogéneos y equilibrados. Déjales un poco de margen, pero vigila que en el grupo puedan haber “intercambios de ayuda”. Asigna roles al grupo y deja que los miembros de cada grupo se organicen. Facilita para ello un pequeño esquema de las responsabilidades de cada rol y anímales a diseñar insignias que les identifiquen. Pídeles que creen sus propias normas.
  2. Planifica, de vez en cuando, actividades con interacción. Sabemos que la interacción es una de las claves de la enseñanza activa e innovadora. Es sencillo. Modifica tus actividades habituales  preparándolas para el trabajo en grupo. Busca y aplica dinámicas cooperativas sencillas. Hay cientos en la red. Crea o adapta alguna dinámica interactiva que obligue a cooperar. Acércate al Aprendizaje Cooperativo.
  3. Sistematiza momentos de socialización rica en tu aula. Invita a “alguien de fuera” a venir e interactuar con tu alumnado (Diseña una actividad apropiada para ello, no lo dejes ala azar). Busca otros foros donde tus alumnos y alumnas actúen, intervengan, expongan o expliquen. Crea proyectos, tareas y/o actividades de Aprendizaje Servicio y obsequia a tu alumnado con la posibilidad de hacer algo por su comunidad.
  4. Sobre todo interrógate mucho. Reflexiona al finalizar la jornada lectiva sobre tu satisfacción con el desarrollo de las sesiones de clase. Verbaliza  o escribe si conseguiste que los alumnos aprendieran lo que te habías propuesto…y analiza lo ocurrido. Toma notas que te ayuden a reconocerlo y así poder cambiarlo. Sistematiza tu trabajo.
  5. Crea evaluaciones sistémicas. Atrévete y pregunta también al alumnado y a sus familias. Consúltales mediante cuestionarios sobre sus deseos, sus sueños, sus necesidades, sus intereses… y haz todo lo posible para que se puedan realizar en tus clases. Hazlos evaluadores de sus actividades y las de los compañeros. Implícales en la mejora que todos desean.
  6. Proponte usar alguna herramienta TIC. Ve seguro. Comienza por herramientas simples y comunes. Aprende poco a poco y comprométete a utilizarlas por lo menos en un par de ejercicios, actividades o tareas de manera continuada en tus programaciones quincenales. Comenta o consulta a compañeros. Busca tutoriales en la red. Verás que no es complejo.
  7. Otorga protagonismo a tu alumnado. Dedica un tiempo  para que los alumnos y alumnas decidan sobre lo que quieren hacer, expresen lo que les interesa aprender o acuerden mejoras  personales o grupales. Verás cómo ese tiempo, lejos de ser perdido, sirve para la mejora exponencial de su implicación, ilusión y aprendizaje.
  8. Interésate en conocer y observar a tus alumnos. Crea espacios en el aula para sus necesidades. Favorece el desarrollo de sus múltiples inteligencias. Asegúrate de no ofrecer una enseñanza estandarizada y plana, sino rica, flexible, variada y personalizada. Ofrece a cada uno lo que necesita; potencia lo que les gusta; magnifica en lo que sobresalen. Es sencillo. Hazlo como lo harías con tus hijos/as.
  9. Aprende de otros y con otros. Observa lo que hacen otros compañeros y adapta a tu aula lo que te guste y ayude a tus alumnos. Establece lazos de colaboración con los compañeros a los que admiras. Busca alianzas internas y externas; próximas y lejanas. Observarás la cantidad de gente que aprecia el valor de tus aportaciones.
  10. Planifica. No dejes nada al azar. Piensa en la utilización de los tiempos de clase y provoca ejercicios que desarrollen el pensamiento sistemático. Empodera a tu alumnado utilizando rutinas y ejercitando métodos ya verificados (científico, histórico…).
  11. Proponte utilizar pequeñas estrategias metodológicas que no habías utilizado antes(Aprendizaje Basado en Proyectos, Aprendizaje Cooperativo, Agrupamientos Flexibles, Rincones de Aprendizaje, Flipped Classroom…) y enriquece tu propia visión de la enseñanza. Amplia tu zona de desarrollo y lánzate a pequeñas aventuras. Disfruta del placer de enseñar lejos de corsés  y ataduras.
  12. Participa en alguna actividad de formación informal en la que te interese profundizar. participa en encuentros docentes, charlas informales, una tertulia café para aprender,…busca la amistad en tus compañeros y compañeras. Esto te dará oportunidad de compartir con otros tus experiencias y formar parte de una comunidad de docentes que opinan como tú. También debes, al menos una vez al año, hacer formación formal. Busca en MOOC, en formación telemática del INTEF; propón un seminario en tu centro o, incluso inscríbete en un curso de tu centro de profesores. Existen muchas opciones y oportunidades.
  13. Elimina las clases dolorosas. Haz de tu clase un placer permanente y compártelo con tu alumnado. Date oportunidad para comprobar que los alumnos y alumnas son capaces de disfrutar y respetar. Es sencillo: Prepara alguna sorpresa por lo menos una vez a la semana; Proponte ser genial por lo menos una vez al mes; Busca historias emocionantes y llévalas a clase, por lo menos una vez al trimestre.
  14. Publica, comenta, comparte tu satisfacción.  Atrévete a salir a foros, congresos. Crea un blog. Escribe en la bitácora de tu centro. Comenta escritos de otros. La satisfacción de sentirte comprendido es la mejor recompensa emocional a los pequeños esfuerzos diarios.
  15. Por último. No tengas miedo a lo que opinen otros. Ve lo bueno donde otros ven lo malo. El mundo cambia con ejemplos, no con opiniones o comentarios. No sufras. No luches. Evita la batalla doméstica,  la presión “claustral”. Si no encuentras apoyo cercano, búscalo  más lejos. Recuerda que, a veces, los árboles no te dejan que puedas ver el bosque. Olvida los grandes cambios. Comienza poco a poco. Dale un respiro a tu seguridad y no te dejes contagiar por el  desánimo y la frustración que,  en ocasiones, nos rodea.
José Blas García, Maestro de Aula Hospitalaria y  Profesor asociado a la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia (UMU), http://acogidayel2.blogspot.com.es/

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