miércoles, 9 de octubre de 2013

EL DESPLIEGUE NEOLIBERAL EN EL MERCADO DEL TRABAJO


EL DESPLIEGUE NEOLIBERAL EN EL MERCADO DE TRABAJO: EL ALASARIADO NEOLIBERAL


Manuel Guerrero  y Lucía Vicent 

Tras la crisis de acumulación acaecida en el mundo occidental desde finales de los sesenta y principios de los setenta, sobrevino el célebre giro neoliberal. Los modelos económicos surgidos tras la Segunda Guerra Mundial defendían una interpretación del papel estatal que concentraría sus esfuerzos en el pleno empleo, el crecimiento económico, el bienestar de los ciudadanos y la intervención en la marcha del mercado si fuera necesario. Todo ello con el acompañamiento de políticas monetarias y presupuestarias de corte keynesiano daría forma a lo que se conoce como “liberalismo embridado”, que constituía un pacto o compromiso de clase entre el capital y el empleo. Este sistema conllevó altas tasas de crecimiento durante las décadas de los cincuenta y sesenta en parte gracias al papel ejercido por los Estados Unidos como garante del mismo. Ya a finales de la década de 1960, este “liberalismo embridado” comenzó a ofrecer signos de debilidad, de agotamiento ante la crisis de acumulación de capital que se experimentaba.

A partir de 1970 este proceso se acentúa debido al avance del desempleo y la inflación, lo que se tradujo en una etapa de marcada estanflación que caracterizó la evolución económica en los años posteriores y tuvo consecuencias significativas: repercutió en un descenso de la recaudación estatal y en un aumento del gasto social que propiciaron unas crisis fiscales que abonaban el terreno para la ofensiva neoliberal. La incapacidad de la izquierda socialdemócrata en unos casos y la traición tácita a su electorado en otros, propició que se convirtiera en un instrumento inútil para impedir el giro ideológico que se estaba imponiendo. Ahora, los intereses coincidentes con las interpretaciones hayekianas tomarían las riendas del cambio. El pacto o compromiso de clase que permitía restringir o controlar en cierto modo las cuotas de poder de las clases altas así como conceder a la clase trabajadora un mayor peso en el reparto de los beneficios se quebró definitivamente.

El despliegue neoliberal en el mercado de trabajo

Es a partir de ese momento cuando comienza a aplicarse el recetario neoliberal en el ámbito de los mercados laborales. Se debía estimular de nuevo la acumulación de capital acabando con cualquier resistencia que pudiera ofrecer la clase trabajadora a través de la organización sindical o movimientos sociales, ya fuera en el ámbito nacional o con la injerencia externa si fuera necesario. Ejemplos paradigmáticos de estas dinámicas galopantes pueden ser el golpe de Estado llevado a cabo en Chile contra el Gobierno de Unidad Popular encabezado por Salvador Allende o la ofensiva promovida por el Gobierno de Thatcher contra los sindicatos en el Reino Unido.

Es posible reconocer, pese a las especificidades pertenecientes a cada región o sector, ciertos aspectos coincidentes que podrían insertarse en el marco [des]regulatorio neoliberal. Uno de los lemas más reconocibles es la denominada flexibilidad laboral. Una condición del mercado de trabajo neoliberal que pretende combatir la “ineficiencia” y el “inmovilismo” anteriores respaldados en poderosas organizaciones sindicales surgidas tras la Segunda Guerra Mundial. Bajo el eufemismo de la especialización flexible se esconde una restauración o formación del poder de clase capitalista (como pueden ser los casos de China o Rusia) fundamentado en una reducción salarial o disminución de la protección laboral. Se configuran unos mercados laborales en los que el aumento de la precariedad y la pérdida de los beneficios por parte de la clase trabajadora vienen a resolver en favor del capital la ruptura del pacto keynesiano del pasado. Esta crisis de acumulación, que comenzó a vislumbrarse a finales de la década de los sesenta, se intentaría solventar, por tanto, en el ámbito del mercado laboral con lo que se ha bautizado como acumulación flexible.

Tal y como señalaba Karl Polanyi :

[…] la ficción de las mercancías omitía el hecho de que dejar la suerte del suelo y de las personas en manos del mercado equivaldría a aniquilarlos. En consecuencia, el movimiento contrario consistía en frenar la acción del mercado respecto de los factores de la producción: la mano de obra y la tierra. Ésta era la función principal del intervencionismo.

El deterioro de las formas de organización obrera, ya sea por claudicación cómplice o por el desgaste sufrido con la ofensiva de la propia lógica capitalista –en la que también se halla el modo de ejecutar la terciarización, las integraciones en áreas económicas, deslocalizaciones, etc.–, forma parte de este panorama que confecciona el Estado neoliberal. Un Estado que transfiere al individuo toda responsabilidad y que abandona toda provisión social al trabajador apoyándose en una exégesis escolástica de su aparato teórico. Esto, en cierto modo, estructura también la atomización de la clase trabajadora y, con ello, su pérdida clara de fuerza en la pugna distributiva: un abandono de la reivindicación colectiva que merma el sentido de clase, del colectivo (valga la redundancia) que viene estimulada también por las altas tasas de desempleo o lo que Karl Marx formulaba como la creación del ejército industrial de reserva. Esta fase condiciona la fuerza negociadora de los asalariados de forma decisiva ya que la devaluación del valor de su fuerza de trabajo, entendida como mercancía, es un hecho.

No hay que olvidar que en esta configuración del Estado neoliberal, el papel de los empresarios y de las corporaciones contribuye de forma determinante en la creación de nuevas legislaciones que favorecen sus intereses de clase y fundamentan unas condiciones objetivas claramente favorables a los mismos. Un ejemplo de ello son las puertas giratorias, que permiten establecer un trasvase entre sector público y privado a personalidades que, de este modo, incrementan y consolidan sus beneficios por la vía legal. De esta forma, se favorece a empresas de ciertos sectores que se ofrecerán, a su vez, a inflar los presupuestos y a brindar un suculento retiro al cargo público que se preste. Esto funciona, per se, como un elemento de subversión política más dentro de los canales del Estado en favor de las élites políticas y económicas.

Grosso modo, éste podría ser un trazado del paisaje que se ha ido estableciendo en el mercado de trabajo europeo desde el advenimiento neoliberal. La naturaleza, la esencia de los cambios producidos poseen un alto contenido ideológico y si perdemos de vista en nuestro análisis este asunto, obtendremos respuestas fragmentadas e incompletas y, por ende, nuestra réplica estará condenada desde su formulación.

Artículo de Manuel Guerrero (Historiador e investigador del Departamento de Economía Aplicada I de la Universidad Complutense) y Lucía Vicent (Miembro del colectivo econoNuestra y de FUHEM Ecosocial). Visto en Sociología crítica

[Sociología crítica][este artículo está siendo criticado por los talibanes neoliberales con la argumentación de que liberalismo implica no intervención estatal y que la realidad muestra que ésta existe, siendo, por tanto, incorrecto hablar de «estados liberales». La respuesta es muy sencilla: el artículo habla de la realidad, del liberalismo realmente existente, no de la versión ideológica de uso en medios radicales y de intoxicación]

http://ssociologos.com/2013/10/09/el-despliegue-neoliberal-en-el-mercado-de-trabajo-el-alasariado-neoliberal/

martes, 8 de octubre de 2013

EL ESTADO: ¿UN MAL NECESARIO?

El Estado: ¿un mal necesario?


Algunos textos anteriores pueden abrir una puerta a lo que pensamos sobre las instituciones. Sin embargo, con este pequeño ensayo nos proponemos repensar en concreto a la institución estatal. En el contexto actual de crisis múltiples y complejas ¿es realmente el Estado un “mal necesario”?
Modernidad: Estado y democracia

Portada de El Leviatán de Hobbes. La frase latina que aparece en la parte superior se puede traducir como “No hay poder sobre la Tierra que se le compare”.

Mucho se habla en los últimos años de la crisis del Estado y de la crisis del capitalismo ¿cómo llegamos hasta aquí? La Edad Moderna se inició alrededor de mediados del siglo XV con los cambios producidos por la caída de Constantinopla, la invención de la imprenta (que dio paso al desarrollo del Humanismo y el Renacimiento), consolidando este cambio de Era el inicio de la colonización de América y la Reforma Protestante en Europa (siglo XVI). Desde entonces y durante estos casi seis siglos se gestaron, desarrollaron y consolidaron un orden y una institución asociadas: el capitalismo y el Estado.

Hace unos años el politólogo italiano Norberto Bobbio enfatizada el debate entre quienes asumen el Estado como continuidad de un período anterior y quienes no. Los autores que están a favor de la discontinuidad sostienen que la realidad del Estado moderno es una forma de ordenamiento tan diferente de los anteriores que ya no pueden ser llamados con los nombres antiguos. Este argumento se apoya en que con Maquiavelo no únicamente se inicia el éxito de una palabra sino la reflexión sobre una realidad desconocida para los escritores antiguos, y de la cual la nueva palabra es un ejemplo. De esta manera sería oportuno hablar de Estado únicamente para las formaciones políticas que nacen de la crisis de la sociedad medieval, y no para los ordenamientos anteriores. El Estado moderno es definido mediante dos elementos constitutivos: la función de la prestación y atención de los servicios públicos y el monopolio legítimo de la fuerza.

Por su parte, los pensadores que están en favor de la continuidad del origen del nombre del Estado afirman que hay una tendencia a sostener la continuidad entre los ordenamientos de la antigüedad, el Medievo y los de la época moderna. Los argumentos que sostienen esta tesis para autores como Hobbes, Montesquieu o Rousseau mencionaban y conceptualizaban al Estado aunque fuera con nombres diferentes (polis, civitas, imperium y res publica). El fundamento de su poder se da en términos jurídicos de donde nace la idea del contrato social y por ende, del contrato de sujeción. El primero, denominado pactum societatis, explica la unión de los individuos en sociedad; el segundo, llamadopactum subjectionis, explica la sumisión al soberano. Con Hobbes se firma el contrato como súbditos y con Rousseau el contrato como ciudadanos (aunque para Hobbes el nacimiento de la sociedad civil va aunado al del Estado).

Según Giovanni Sartori la palabra Estado no se usó hasta el siglo XVI, y “entra en el vocabulario político en Italia, en expresiones como Estado de Florencia y Estado de Venecia para caracterizar las formaciones políticas en las que la terminología medieval (regnum, imperium o civitas) eran manifiestamente inadecuadas”. Es Maquiavelo quien primero registra este uso al principio de El príncipe aunque Norberto Bobbio sostiene que la palabra no fue ideada por Maquiavelo:


Minuciosas y amplias investigaciones sobre el uso de Estado, en el lenguaje de los siglos XV y XVI muestran que el paso del significado común del término status de situación al Estado en el sentido moderno de la palabra, ya se había dado mediante el aislamiento del primer término en la expresión clásica status res pública. El mismo Maquiavelo no hubiera podido escribir la frase precisamente al comienzo de la obra si la palabra en cuestión no hubiese sido ya de uso corriente.

Dejando a un lado la controversia sobre la paternidad del concepto, la secularización del aspecto privado del público es el hito de esta nueva organización, el Estado, en apariencia necesaria ante el crecimiento poblacional y por ende sus necesidades derivadas.

La palabra Estado se vuelve importante y necesaria sólo cuando empieza a designar una presencia estructural del poder político y un control efectivo de esa entidad sobre todo un territorio sometido a su jurisdicción. Según Giovanni Sartori para llegar a eso hay que esperar al siglo XIX, alcanzando su madurez en el XX.

Con la revolución industrial iniciada en Inglaterra en el siglo XVIII se da un paso fundamental en la consolidación del Estado-nación y la explosión del capitalismo en Occidente. Se da una reterritorialización producida por las leyes de cercamiento, que en esta nueva contribución aparecerá como un proceso de “urbanización extendida original”: un paso decisivo en la apertura de los territorios precapitalistas a los mercados de trabajo y mercancías, en una dinámica de reestructuración y reescalamiento de las relaciones campo-ciudad consecuente también con las aspiraciones imperialistas del gobierno británico.

Con las grandes luchas y revoluciones del siglo XIX, y las consecuentes respuestas del poder hegemónico capitalista, llegamos al siglo XX con la Primera Guerra Mundial, seguida de la crisis del ’29. Ambos hechos transforman las relaciones sociales y geopolíticas, con un capitalismo que demuestra sus debilidades, pero aún con un Estado sirviéndole de colchón y de reanimador. Las movilizaciones obreras se sucedían, ahora con la referencia soviética como espejo y como apoyo.

Como explica Gustavo Esteva

el New Deal, como se llamó el paquete de políticas que aplicó el presidente Franklin D. Roosevelt ante la Gran Depresión era ante todo una respuesta política a la movilización de los trabajadores. Era ésta, más que las contradicciones estructurales del sistema, lo que ponía en peligro su supervivencia. El New Dealcontenía tres elementos: a) Integración institucional de los trabajadores. b) Acuerdo de productividad. c) Creación del “estado de bienestar”. Se pactó una “red de seguridad social” que abarcó la educación, la salud, el seguro de desempleo y otros aspectos.

El Estado del Bienestar


El contrato social que supone el Estado se reacomoda para prometer porvenir, desarrollo, bienestar. El Estado desde la posguerra (1945) y hasta principios del siglo XXI sufrió tales cambios en la esfera política que nos han obligado a repensar la herencia política de Occidente generada en toda su historia.

Un primer momento que debemos identificar es el llamado Estado de bienestar surgido tras los primeros años posteriores a la Segunda Guerra Mundial: el Estado es el principal actor de la actividad económica, controlando las principales áreas de producción. Encontraremos a un Estado poseedor de la generación de electricidad, de los hidrocarburos, brindando los servicios de salud, educación, etc., un Estado que intervendrá en la infraestructura y en la proporción de servicios a la población.

En las democracias occidentales el Estado benefactor tuvo su época de apogeo en los años cincuenta e inicios de los sesenta. Esta forma de entenderlo generó cambios no sólo en el mundo económico sino también en el político y jurídico.

A principios de la década de los setenta se presentaron grandes problemas financieros en las principales potencias mundiales con la inestabilidad en los mercados petroleros y un déficit en el presupuesto para cubrir las exigencias de un Estado asistencial. En este mismo sentido encontramos con los primeros estudios sobre los daños al ambiente, pero especialmente con hallamos ante revolución informática y de las comunicaciones.

Imanuel Wallerstein, en su análisis del sistema-mundo, sostiene que a finales de los años 60 comenzó el declive definitivo del capitalismo (y del Estado podríamos agregar). La economía y las relaciones políticas cambiaron radicalmente, y como dice este autor, lo sucedido en la revolución de 1968 fue más importante aún que las revoluciones francesa y rusa, ya que por su trascendencia fue la única verdadera revolución mundial junto a la de 1848. Esos movimientos del ’68 produjeron cambios “en las relaciones de poder entre los grupos de estatus (los grupos de edad, de género, y las minorías étnicas)” que si bien se registran “en los espacios ocultos de la vida cotidiana” son duraderos y suponen insubordinación permanente. La sociedad civil se muestra menos dispuesta que antes a aceptar pasivamente la dominación y a recibir órdenes. En muchos países se tenían amplios derechos políticos y civiles pero no había derechos sociales o culturales, el descontento desbordó a los movimientos obreros, ytomaron protagonismo otros movimientos como el ecologista, el feminista, el pacifista, el estudiantil, etc. que obtuvieron apoyo de gran parte de la sociedad, incluso ignorando fronteras.

Ante esta nueva realidad de crisis sociales se empieza a delinear lo que actualmente se denomina como neoliberalismo que tiene como ejes centrales el adelgazamiento del Estado, la globalización y la comunicación informática. El Estado deja a un lado sus tareas asistenciales o de prestación de servicios públicos con el objeto de hacer más eficiente su funcionamiento, así encontramos una mayor participación del sector privado (incluyendo a ONG’s) en las tareas que deja de lado el Estado, lo cual generará grandes centros de poder económico en las empresas transnacionales.

Cuando el Estado-nación entra en crisis, lo hace también el concepto de soberanía. La nueva realidad trae consigo a las instancias supranacionales, es decir, los acuerdos comerciales o de integración económica crean nuevas zonas de desarrollo en las cuales participan diversos países regulados por un Derecho supranacional.

A finales del siglo XX inicia una sociedad de riesgo (como la califica Beck) en la que tendremos crisis ecológica, riesgo nuclear, revolución biotecnología, avances (y límites) informáticos que han puesto en crisis absoluta al Estado benefactor y las instituciones políticas modernas. En esta época del Estado neoliberal se ha hecho necesario repensar conceptos políticos que se creían absolutos, tales como la soberanía, el Estado-nación, el Estado de Derecho, los derechos humanos, las esferas de lo público y lo privado, la legitimidad política, el papel del Estado en la economía, etc., y nos encontramos ante nuevas realidades como los derechos de las minorías, el respeto a las diferencias, la idea de autorregulación, el derecho a preservar la identidad, los problemas derivados de la integración económica, los nacionalismos, etcétera.

No se trata ya de un mero desequilibrio que forma parte de la dinámica capitalista ordinaria, sino de una crisis que afecta las bases mismas de la estabilidad social y pone en cuestión la supervivencia misma del sistema. Entonces, Estados ¿para qué? ¿para quiénes?

Para analizar esta perspectiva, es útil volver a la contribución de Wallerstein cuando examina la crisis estructural del capitalismo y considera que ha entrado en su fase terminal. Como mencionábamos más arriba esta fase habría comenzado al final de los años sesenta, cuando la Revolución de 1968 sacudió las estructuras del saber y dislocó las bases de la economía-mundo capitalista. Para Wallerstein, este impacto fue posible porque habían aparecido ciertas tendencias estructurales del capitalismo que hicieron imposible sobreponerse a las nuevas dificultades. Esta fase terminal, que podría durar aún 25 a 50 años, representa una bifurcación: la condición que aparece en un sistema cuando sus dificultades ya no pueden ser resueltas dentro del marco en que opera.

En las décadas de los sesenta y setenta, sin embargo, a partir de esos avances políticos y económicos, pero también por el intercambio desigual y el legado de racismo y sexismo predominantes en la división internacional del trabajo, se produjeron de nuevo amplias movilizaciones de trabajadores que adoptaron muy diversas formas: desde las escuelas y las fábricas hasta las cocinas, las comunas hippies, los plantones y la guerra de guerrillas. La respuesta del capital a estas luchas es lo que propiamente constituiría laglobalización neoliberal, muy anterior al Consenso de Washington. Su propósito principal era desmantelar los avances conseguidos por los trabajadores y regresar a la situación anterior al New Deal y a la crisis de 1929. Esta estrategia, por tanto, desmanteló todos los acuerdos anteriores.

¿Fin de la modernidad?

Así, cuando el capitalismo y el Estado-nación están en crisis, el mundo construido en los dos últimos siglos (la Edad Moderna) llegaría a su fin. Como nos recuerda Monedero, muchos pensadores están teorizando sobre ello: un mundo desbocado (Giddens), una segunda modernidad (Beck), una crisis sistémica (Wallerstein), una transición paradigmática (Santos) o incluso, un cambio de civilización (Morin).

Parece ser que el mundo tal y como lo hemos conocido está derrumbándose, las estructuras impulsadas tras las revoluciones de Francia, de Estados Unidos y la industrial ya no tienen eficacia ni son eficientes para la sociedad, aunque sí para los poderes fácticos que se aferran al pasado para sobrevivir. Las instituciones sociopolíticas y esas categorías de análisis nacidas en el siglo XIX están perdiendo validez para convivir y explicarnos cómo lo hacemos.

Ya el capitalismo depredador actual, el Estado nación, la dicotomía marxista de la lucha de clases, la democracia representativa, el fordismo y la globalización occidentalizante y consumista, etc. están siendo puestos en cuestión fuertemente por amplios sectores de la sociedad, no sólo por los teóricos o los sectores más politizados.

Precisamente en la Sociedad del Riesgo, Ulrich Beck argumenta que en la realidad social actual hay un vacío político e institucional y los movimientos sociales son la nueva legitimación. Por su parte Zygmunt Bauman con su modernidad líquida ha dado cuenta de los procesos actuales de ruptura y cambio frente a la modernidad sólida, y según él el paso necesario es modificar la realidad y comprender que la vía del cambio es la única posible y la única necesaria, además de ser oportuna, para evitar los conflictos sociales y mejorar las condiciones de vida.

Finalmente Wallerstein que tras hacer un repaso histórico del capitalismo vislumbra el fin del sistema-mundo con una bifurcación posible. Sin embargo el que estemos cambiando de época no significa que vamos a llegar a la utopía. Como dice este autor, la bifurcación puede seguir un camino tenebroso y duro para la humanidad, por ejemplo yendo hacia un fascismo financiero privatizador e inhumano, al estilo Matrix o 1984, por nombrar algunas de las distopías más populares.

Como advierten algunos autores (es el caso de Juan Carlos Monedero) la puesta en crisis del Estado hace peligrar la convivencia social al desaparecer el contrato social en que se basa, por que lo que se debe buscar la manera de construir un Estado distinto, sin capitalismo. A este nuevo ordenamiento ¿seguiríamos llamándolo entonces de la misma manera?
¿Otra democracia es posible?


Para Emir Sader el impulso debe ir hacia democratizar el Estado. Para esto sería necesaria la participación de todos los sectores sociales en las cuestiones económicas y políticas como ya están haciendo colectivos de personas que quieren incidir en la política desde lo local. Otros propuestas trabajan por una democracia en tiempo realutilizando los dispositivos electrónicos cada vez más a la mano para cumplir con este objetivo: plataformas para votar leyes, diputados que votan leyes en relación a lo que los ciudadanos le dicten en cada caso, plataformas de partidos en red, etc. Hay que prestar atención a los procesos novedosos de hacer política.

El autor brasileño Charles Tilly era claro en señalar los cuatro componentes que consideraba que hacen visibles los procesos de democratización. Por un lado, señala la ampliación de la participación política popular, la igualación del acceso a las oportunidades y recursos políticos no estatales, la inhibición de los centros de poder autónomos y/o coercitivos dentro y fuera del Estado. En segundo lugar, la reducción de la influencia de los agregados de poder autónomos, incluidos aquellos de los gobernantes, sobre la política pública. En tercer lugar, la subordinación del Estado a la política pública y la facilitación de la influencia popular sobre la política pública. Por último, el incremento de la amplitud, igualdad y protección de la consulta mutuamente vinculante en las relaciones ciudadano-Estado, es decir, la democratización. Estas características se alejan claramente de la democracia liberal.

Ernesto Laclau también aporta su reflexión:

cuando uno piensa en el liberalismo y la democracia, uno tiene que darse cuenta de que las dos cosas no coincidían en sus orígenes. En Europa, a principios del siglo XIX, el liberalismo era un fórmula política perfectamente respetable, había existido desde fines del siglo XVII en Inglaterra y desde por lo menos la revolución de junio en Francia, pero por el otro lado democracia era un poco como el populismo hoy día, era un término peyorativo que se le confundía con el gobierno de la turba, jacobinismo, todo este tipo de cosas, y tomó todo el proceso, largo proceso de revoluciones, contrarrevoluciones del siglo XIX, lograr que hubiera una especie de equilibrio estable entre liberalismo y democracia. De modo que uno habla hoy de regímenes liberal-democráticos como si fueran algo homogéneo, pero son internamente muy divididos. Ahora yo creo que esa fusión entre liberalismo y democracia nunca se dio en América Latina de una manera perfecta. Uno tiene en América Latina el Estado liberal que fue el Estado que constituyen las oligarquías en la mitad del siglo XIX, pero que era muy poco democrático, porque eran de base clientelística. Entonces cuando empiezan las aspiraciones democráticas de las masas a expresarse, tienden a expresarse a través de moldes esencialmente no liberales.

Acá podría entrar en juego el impulso poscolonial que tiene a uno de sus máximos exponentes en Boaventura de Sousa Santos con su Epistemología del Sur. Esta aportación trata de recuperar los conocimientos y prácticas de los grupos sociales que, a causa del capitalismo colonial y los procesos coloniales, se colocaron histórica y sociológicamente en la posición de ser objetos de un conocimiento dominante (lo que se comprende como epistemología del Norte), considerado durante siglos y siglos como el único válido y verdadero. Es la inclusión del máximo de las experiencias en el mundo de los conocimientos con el objetivo de subvertir los modos de entender el mundo, donde está implícita una lógica binaria, combativa, intolerante y con pretensiones de universalidad.

De Sousa Santos hace referencia a la ruptura de imaginarios y procesos que supuso en el continente la aparición, por ejemplo, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas. En un mundo gobernado por el neoliberalismo, con muchas desigualdades y subordinaciones, el levantamiento zapatista de 1994 puede verse como el detonante de una movilización global, cada vez más articulada, que representó un cuestionamiento radical del sistema, más allá de cualquier reivindicación específica.

Hasta ese momento, unos veían la globalización como promesa y otros como amenaza, pero todos tendían a verla como una realidad que era preciso aceptar. Como han reconocido todos los grandes movimientos antisistémicos a partir de Seattle ’99, los zapatistas fueron los primeros en sostener con firmeza un rechazo radical. Además, dieron una nueva forma a la lucha política y a la posibilidad de articular los movimientos sociales con el enfoque de un solo “no” y muchos “síes”: la concepción asociada con la idea de construir un mundo en que quepan muchos mundos desde un rechazo radical del capitalismo, propicia la convergencia y concertación de cuantos comparten este rechazo, el “no” común, pero reconocen la pluralidad real del mundo y la diversidad de culturas e ideales de vida, los múltiples “síes” de los diferentes.

Para Gustavo Esteva, “la democracia radical está dando paso a un proceso de reconstrucción de espacios políticos, en que la gente pueda ejercer libremente su poder y articular sus iniciativas, al tiempo que desgarra la mitología política dominante”. Esta crisis conceptual que incluso cuestiona la misma noción de Estado nacional tal como se ha elaborado hasta ahora, y que hace perder el sentido de los hechos que nos circundan, se produce, entre otras cosas porque, de acuerdo a Rosenau, “la mano de obra y los mercados forman parte de un importante proceso de globalización, al punto tal que los inversores, los empresarios, los trabajadores y los consumidores están ahora profundamente anclados en las redes de la economía mundial y, por este hecho, contribuyen a restringir el alcance nacional de las jurisdicciones políticas tradicionales”.

Al cuestionarse de esta manera el alcance nacional de los Estados se debilitó el centro único simbólico de poder en referencia al cual las sociedades particulares habían articulado sus lazos sociales. Si el estado moderno se había constituido como momento de unificación de las particularidades existentes, ahora se producía un tipo de movimiento inverso que tendía a poner en evidencia las particularidades que hasta entonces habían sido, como mínimo, disimuladas por el Estado. En ese contexto, una de las consecuencias más evidentes de este problema ha sido el fuerte estallido identitario que se ha producido en el mundo, y que ha cuestionado directa y fuertemente a las grandes estructuras estatales y al sistema político todo.

Es preciso revisar ese contrato social, que parece que en la práctica está destruido, y pensar en actuar desde lo local, analizando lo global (como dice la consigna), revisando el papel del Estado pero no para privatizar sus funciones, como hicieron los neoliberales, sino para socializarlas: dejarlas en manos de la gente al devolver a los cuerpos políticos una escala adecuada. En la sociedad-red en la que vivimos, teorizada por Manuel Castells, existen herramientas teóricas y tecnológicas para avanzar a otras formas de relacionarnos políticamente.

Algunos autores han llamado a este periodo de cambios la Tercera Revolución Industrial y Científico-Tecnológica. Dicha revolución se identifica con una marea de investigaciones científicas, de innovaciones tecnológicas, de cambios en las formas productivas, con creciente vigencia sobre todo en energía nuclear, electrónica, información, comunicaciones, telemática, biología. Un 85% de todos los científicos que han vivido a lo largo de toda la historia están vivos actualmente, y cuentan con mayores capacidades creativas e instrumentales. El conocimiento científico se duplica ahora cada trece a quince años.

Esta Tercera Revolución perfila una fase histórica de mutaciones parciales que podrían desembocar en una mutación global. Ello incluye una gama de factores, componentes, implicaciones y consecuencias.

Como con la extensión en el uso de la imprenta y del protestantismo se modificaron la sociedad y la política, la ciencia y la cultura, las nuevas tecnologías de la comunicación están cambiando nuestro modo de vivir el mundo.

Para el pensador Amador Fernández-Savater “hay una forma de hacer las cosas, lo que podemos llamar el modelo televisión, que está en crisis. Aquel era un modelo unidireccional de emisor-receptor que ha funcionado en la política, en el saber o casi en cualquier ámbito. Y surge otro que es un modelo más en red, donde hay más nodos, donde más gente puede hablar, donde las conexiones son más horizontales. Y en ese modelo la red no está dada, hay que hacerla para que esos enlaces se comuniquen y se entiendan unos con otros. Para que se cree un mundo”. 


Si bien la tecnología no hace a la sociedad, sí puede ayudar a su (re)creación y ser un reflejo de ella. Las grandes movilizaciones que ha ocurrido desde inicios de 2011 como las Primaveras Árabes, el 15M-indignados, el Occupy Wall Street, el #YoSoy132, el #OccupyGezi en Turquía o los (aún vigentes) movimientos sociales en Brasilhan tenido a las redes e Internet como una base de apoyo importantes. Se toman las plazas, se toman las calles, se toman las redes. Gentes diversas que se concentran en espacios públicos para exigir cambios políticos, con el lema “no nos representan” o “somos el 99%” por ejemplo, que utilizan las nuevas tecnologías para enlazarse y comunicar al resto de la sociedad e incluso para debatir y proponer. Siempre se encuentran en espacios públicos, no responden a partidos políticos, pero sí están politizados y, como dice Manuel Castells, forman movimientos altamente autorreflexivos. Intentan todo el tiempo encontrar nuevas formas de hacer, que sean incluyentes y participativas.

Todo esto se puede interpretar como reacción a las crisis económicas, pero también como algo más amplio, como una revolución cultural. “Los rígidos modelos verticales para optimizar los sistemas de producción de masas del siglo pasado están siendo remplazados por flexibles redes de intercambio colaborativo que nos llevan hacia una nueva estética de códigos”.

En el trasfondo de estos procesos de cambio social está la transformación cultural de nuestras sociedades, y citando una vez más a Castells, “las características decisivas en este cambio cultural se refieren al nacimiento de un conjunto de valores definidos como individuación y autonomía, que proceden de los movimientos sociales de los años 60 y 70”. Aquí individuación no es entendida como individualismo, sino como la tendencia cultural que subraya los proyectos del individuo como principio esencial que orienta su comportamiento, mientras que autonomía es la capacidad de un actor social para convertirse en sujeto definiendo su acción alrededor de proyectos construidos al margen de las instituciones vigentes, de acuerdo con los valores e intereses de los actores sociales. La transición de individuación a autonomía se opera mediante la conexión en red, que permite a actores individuales construir su autonomía con personas de ideas parecidas.

Un claro ejemplo de esto operó con el alzamiento del EZLN a partir del cual los pueblos originarios de América Latina irrumpen en el escenario de la transformación y cuestionan que el sector obrero de la teoría marxista ya no es el único sujeto de cambio y transformación. En sus discursos es clave el tema de la autonomía y la distinción identitaria.

También es necesario recordar dos movimientos sociales ya asentados, que se fueron extendiendo en los ’70 y ’80, como son el movimiento feminista y el movimiento ecologista, que han estado construyendo discursos y prácticas innovadoras y apelando a romper con valores ya establecidos. Estos movimientos trajeron a primera línea la noción de biopolítica que teorizase Foucault.

Creemos que la transformación más intensa e importante (base de las demás) ha sido la cultural, antropológica, de formas de vida. Es la(re)creación de lo común frente a la guerra de todos contra todos inscrito en la filosofía práctica moderna que hace de cada una y cada uno de nosotros una partícula elemental guiada exclusivamente por el cálculo estratégico en favor de su propio interés. Sin esa transformación, sólo puede darse lo que Antonio Gramsci llamaba “revolución pasiva”: un cambio por lo alto, sin implicación de la gente. Algo que no puede ir muy lejos, porque no hay cambios macro sin cambios micro, no hay otra política ni otra economía posible sin otra subjetividad subyacente.

Una transformación de esta magnitud es la que proponen autores y colectivos humanos que apuestan por un modelo de bienes comunes o commons. Como teorizase Elionor Ostrom, en su Análisis de la gobernanza económica, especialmente de los recursos compartidos, los seres humanos interactúan a fin de mantener a largo plazo los niveles de producción de recursos comunes, tales como bosques y recursos hidrológicos, incluyendo pesca y sistemas de irrigación, áreas de pastizales, etc. Estas prácticas son muy antiguas, pero el capitalismo se encargó de eliminarlas o al menos invisivilizarlas.

Estos procomunes son lo que no son de nadie en concreto pero a la vez nos pertenecen a todas y todas (a veces de maneras más directas, otras más indirectas). Encierran en su esencia un bien común, una comunidad asociada a él y un modo de gobernanza e implican sobre todo un cómo, una forma de organizarse, de participar y de responsabilizarse desde esa participación por el bien social para vivir con aquellos bienes y modelos que heredamos o creamos libremente y queremos que permanezcan así para las posteriores generaciones. Espacios en los que todas las partes implicadas deberían tener acceso, participación y compromiso para asegurar su existencia. Ninguno de estos tres elementos son únicos y hay tantas posibilidades dentro de cada uno de ellos como como procesos de construcción existan. Es por eso que los procomunes son creados y recreados a base de experimentación, sostenibilidad y compromiso cooperativo.

Algunos de los nuevos movimientos sociales recogen estas ideas, practican y actualizan el sentido de que una comunidad de personas activamente se pone de acuerdo para gestionar bienes comunes, ajena a poderes públicos e intereses privados, para garantizar su perdurabilidad o perfeccionamiento. Los ejemplos son muchos (de acuíferos, pesquerías, bosques, Internet, idiomas, etc.) y dan cuenta de prácticas sociales que superan a las que propone/impone el neoliberalismo, y las formas políticas heredadas. ¿En qué escala se pueden desarrollar estas nuevas formas? Habrá que experimentar, adaptándose cada vez a las circunstancias, pero seguramente en forma de red entre colectividades, cambiando muchas de las instituciones y paradigmas de la modernidad urbana occidentalizante.

Así que el Estado ideal, ese mundo absoluto concebido por Hegel, cincelado ahora por los neoliberales, ha alcanzado la tierra prometida: ¡el final!

Los tiempos están cambiando, cantaba Bob Dylan allá por los años 60, siempre cambian, pero el que vivimos en la actualidad parece que conllevan transformaciones profundas, que más allá de alargar los diversos post hace evidente la necesidad de la construcción de nuevos metarrelatos, nuevas grandes teorías que beban del pensamiento moderno, pero que también revisen otras formas políticas anteriores o paralelas, que conformen nuevas formas de analizar lo que es y lo que debe ser y que, sobre todo, no pretendan erigirse como verdades absolutas y universales sino que se promuevan como procesos construidos y por construir. ¿Serán necesarias otras instituciones? Cada grupo social, cada comunidad podría repensar qué marcos convivenciales le son útiles, cuáles son beneficiosos socialmente, y esto claro, debería ser decidido por el conjunto de la sociedad involucrado.

http://sursiendo.com/blog/2013/09/el-estado-un-mal-necesario-y-ii/

lunes, 7 de octubre de 2013

EL PIB: LA TORTA ENVENENADA DEL CAPITALISMO


El mito del PBI: La torta envenenada del capitalismo

Florent Marcellesi (EL ECOLOGISTA - AGENCIA WALSH)

Uno de los mitos fundadores del capitalismo, es la del crecimiento del PBI , a mayor producción ,mas posibilidades de distribución nos cuentan Ya el marxismo, desde sus comienzos, combatió esta idea, argumentando el acceso desigual a la riqueza en función de las distintas clases sociales. Hoy día aparece con claridad, no solo que la distribución justa de la riqueza, no ocurrirá bajo el capitalismo, sino que la misma definición de riqueza que nos propone la burguesía, es básicamente empobrecedora, explotadora de los hombres y de la naturaleza. Que el crecimiento indefinido del PBI que se da como objetivo, es una guerra a la vida, a la naturaleza, y que nos empobrece espiritual y materialmente, al danos como ideal, poseer mas mercancías. Hay muchas propuestas relacionadas con el buen vivir, pensadas en trabajos creativos vinculados a armonizar con el mundo natural y no dominarlo. Esta que presentamos hoy es uno de tantas. Que sirva para pensar y debatir.

El crecimiento es más que un dato económico: es un dogma. Sin que pueda ser cuestionado, estructura la sociedad, la producción, el consumo, el trabajo, el Estado de bienestar y nuestros imaginarios colectivos. Sin embargo, es urgente salir de esta ‘sociedad del crecimiento’ que hoy amenaza gravemente el bienestar y el planeta, y apostar por una ‘sociedad del vivir bien’ regida por otros valores y conceptos compatibles con la justicia y la ecología.

La economía del crecimiento contra el ser humano y la naturaleza

A partir del fin de la Segunda Guerra Mundial en los países occidentales, la sociedad del crecimiento se conforma en torno las características siguientes (que detallamos en la tabla): crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), aumento de la productividad, progreso tecnológico, poder adquisitivo, empleo y expertocracia. El objetivo es el crecimiento del PIB, es decir de la tarta económica y material (sin importar la calidad, ni la disponibilidad de los ingredientes, ni los límites del molde) para su consiguiente reparto entre capital y trabajo, ya sea a través del mercado o del Estado. Mientras crezca a buen ritmo la tarta en el “modo pleno empleo, aumentos de productividad y progreso tecnológico”, el capital tendrá garantizado una parte constante, o incluso creciente, del pastel para sus beneficios, y las personas trabajadoras tendrán garantizados (gracias a la redistribución de una parte de los aumentos de productividad) un empleo y el refuerzo de su poder adquisitivo.

Sin embargo, este modelo de (relativa) paz social que en varios aspectos sigue alimentando la visión dominante, incluso de las corrientes progresistas, hoy ha caducado. En el momento en el que se eche a perder o se agote la tarta (está envenenada, escasea un ingrediente, el molde tiene límites, algunos comensales se comen demasiados trozos, o todo a la vez como en la crisis actual), la fiesta se acaba (aunque con el hundimiento siguen ganando unos pocos, generalmente los que más tarta habían acumulado). De hecho, este modelo se tambalea en lo más profundo porque choca con una triple crisis ecológica, social y de cuidados (1).

Hacia un modelo económico equitativo y en paz con la Naturaleza

Para superar esta contradicción profunda entre crecimiento y naturaleza, entre capital y vida, es importante por un lado dotarse de una macroeconomía ecológica consistente que sustituya las bases de la economía del crecimiento. En este sentido, se proponen las siguientes características básicas para una economía del vivir bien cuyas definiciones se encuentran detalladas en la tabla más abajo: prosperidad sin crecimiento, aumentos de calidad y sostenibilidad, poder de vivir bien, tecnologías abiertas y convivenciales, trabajos productivos y reproductivos y deliberación ciudadana. Luego, sobre la base de estos fundamentos, hace falta fijar los objetivos de una sociedad del vivir bien:

Redefinir de forma colectiva y democrática lo que llamamos riqueza y necesidades, es decir responder a las preguntas fundamentales: ¿por qué, para qué, hasta dónde y cómo producimos, consumimos y trabajamos?

Reducir nuestra huella ecológica per cápita y en términos absolutos hasta que sea compatible con la capacidad del planeta.

(Re)Distribuir el trabajo (y reducir la jornada laboral), las riquezas económicas (reequilibrar el reparto entre rentas del capital y del trabajo a favor de las segundas, instaurar una renta básica y una renta máxima), los cuidados, la tierra y los recursos naturales en base a la justicia social y ambiental.

Reconvertir el modelo productivo hacia uno sostenible a través de empleos verdes y decentes (2) y de la relocalización de la economía en circuitos cortos de consumo y producción.

Desmercantilizar gran parte de nuestras actividades y descolonalizar nuestras mentes fuera de la lógica del crecimiento.

Estos objetivos hacia otro mundo son posibles y deseables. ¿Vivir bien en un mundo solidario y sostenible? ¡Sí, gracias!

Resumen comparativo entre las características de una sociedad del crecimiento y una sociedad del vivir bien

Características de la sociedad del crecimiento Características de la sociedad del vivir bien

Crecimiento del PIB: calcula el aumento de cantidades producidas e intercambiadas en el mercado, y lo asimila al bienestar de un país. No tiene en cuenta los límites biofísicos del Planeta, los impactos negativos de la producción, ni su finalidad, los trabajos no mercantiles (de cuidado o voluntarios) o el reparto de riqueza. Prosperidad sin crecimiento: Calcula la riqueza de una sociedad a través de una batería de indicadores sociales, culturales, económicos, ambientales, etc. elaborados por la ciudadanía y que integran los límites y umbrales ecológicos críticos.

Aumentos de productividad: Consiste en producir más cantidades de las mismas cosas con la misma cantidad de trabajo. Es la base industrial del progreso, del tiempo libre, de la protección social, etc. Sin embargo, buena parte de los aumentos de productividad alcanzados por la sociedad industrial son productivistas y nocivos para la sostenibilidad (3). Aumentos de calidad y sostenibilidad: Consiste en producir mejor y producir otra cosa con igual o más –y mejor– trabajo. Por ejemplo, en vez de producir una tonelada de trigo en la agricultura intensiva, se produce una tonelada de trigo ecológico con más trabajo, en mejores condiciones, con menos energía, menos impacto ambiental e igual o mejor nivel de calidad.

Progreso tecnológico: motor del crecimiento y de la productividad, plantea que la tecnología permitirá combatir la crisis ecológica. Tiene poco o nada en cuenta los riesgos tecnológicos que superan la capacidad de control del ser humano (energía nuclear, transgénicos, mega-infraestructuras, etc.), el efecto rebote (4) y el declive irreversible de las tasas de retorno energético (5). Tecnologías abiertas y convivenciales: Herramientas al servicio de la comunidad y bajo su control democrático. Favorecen la comunicación, la cooperación y la interacción. Asumen los principios de precaución y de responsabilidad que nos permiten decidir colectivamente que tecnologías son apropiadas según necesidades y capacidad de carga del planeta.

Poder adquisitivo: Es el poder de comprar con su renta a través del mercado cada vez más cantidad de bienes y servicios para tener sus necesidades básicas cubiertas y acceder a la sociedad del hiperconsumo. Además, consumir –sea lo que sea, sin importar sus impactos sociales o ecológicos– es un deber casi patriótico y anticrisis porque, a su vez, crea empleo (6). Poder de vivir bien: Es un concepto multidimensional que implica el acceso no solo a riquezas económicas sino también a riquezas sociales y ecológicas como la autonomía, la solidaridad, la ciudadanía, la seguridad, la autoestima y el medioambiente. Permite tener cubiertas parte de sus necesidades básicas y el desarrollo de servicios esenciales fuera de la lógica mercantil.

Empleo: Se refiere principalmente al trabajo dominante actual: productivo, mercantil, remunerado, asalariado y a tiempo completo. Vector idealizado del bienestar, de la integración social y del consumo, cualquier trabajo de estas características es considerado como intrínsecamente bueno, sin importar su finalidad, ni su ética, ni sus impactos sobre el medio ambiente, las generaciones futuras o los países del Sur. Trabajo productivo y reproductivo: Se prioriza el trabajo con sentido para sí y para la colectividad donde dominan la autonomía (el control sobre su tiempo y el producto de su labor), la cooperación y las actividades que generan riqueza social y ecológica. Se reequilibra la distribución entre trabajos remunerados y no remunerados, entre mujeres y hombres, y se revaloriza la esfera de la reproducción de la vida (del cuidado de las personas y de la naturaleza).

Expertocracia: Las decisiones más importantes y estratégicas a nivel político, tecnológico, económico, etc. se toman desde ámbitos alejados de la ciudadanía y controlados por expertos y aparatos burocráticos y tecnocráticos. Deliberación y evaluación ciudadana: La ciudadanía fija de forma plural y participativa las necesidades deseables y posibles en un mundo solidario y finito, elige en consecuencia qué tipos de trabajo se requieren para cubrirlas, debate y escoge las tecnologías adaptadas a este proyecto de sociedad.

Florent Marcellesi es coautor del libro Adiós al crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible. Publicado en la Revista El Ecologista nº 78.

http://www.argenpress.info/2013/10/el-mito-del-pbi-la-torta-envenenada-del.html

sábado, 21 de septiembre de 2013

DE-CONSTRUIR AL HOMBRE Y SU MASCULINIDAD

Deconstruir el hombre y la masculinidad


Escrito por L.K.A.


Lo contrario de viril no es femenino sino infantil. Lo infantil es una mezcla de inocencia, espontaneidad humana e inexperiencia, por un lado, y modelado adulto, por otro lado, esencialmente, ser un niño supone cierta dependencia, inseguridad, vulnerabilidad, irresponsabilidad, indisciplina, priorizar el juego, tener bastante desarrollada la parte emocional, ser visto por los adultos o mayores como un ser inofensivo y, por tanto, totalmente maleable e idóneo para la obediencia (en el patriarcado), como une ser asexual, pervertible o pervertido por la cultura patriarcal y su estrecha mirada en materia sexual, ser un niño supone también (en el patriarcado) recibir una total falta de respeto y consideración hacia su criterio y, generalmente, también hacia su voluntad (deseo/necesidad) si está fuera de la perspectiva adulta, ya sea específica (un adulto en concreto) o amplia (adultista, adultocentrismo). Lo femenino es una extensión de lo infantil, con la diferencia de ser modelado al gusto del Hombre, en función de sus necesidades y deseos.

El “Hombre” es un constructo cultural necesario en el patriarcado. La masculinidad es una ilusión, supone un reto permanente y una negación. En realidad, los varones no existen, porque esa categoría es inalcanzable íntegramente.

La cultura patriarcal construye polos opuestos (binarismo de género) porque está basada en la dominación, donde unos mandan y otros obedecen favoreciendo la creación de polos opuestos, que ayudan a preservar el orden establecido y mantener un cierto equilibrio en ese modelo sociocultural.

Por lo tanto, el ser humano es deformado por los patrones alienantes del patriarcado: “Hombre” y “adulto opresor” y también “Mujer” e “infancia adulterada”. La persona sólo puede ser fiel a sí misma, plenamente, sin el corsé del género y sólo puede romper el círculo educativo para la sumisión eliminando al adulto patriarcal, si queremos construir una comunidad humana saludable basada en la libertad y el respeto mutuo.

Los valores femeninos aceptan los límites personales y la inevitabilidad de las relaciones interdependientes. Los valores masculinos no admiten los límites personales, lo que supone vivir una impostura patológica, generadora de frustración y sufrimiento. Por otra parte, los valores femeninos no reconocen las posibilidades reales personales que permiten cierta autonomía, autosuficiencia e independencia anulándonos, anulando nuestra libertad; nos llenan de inseguridades, miedos y limitaciones, lo que creemos superar tomando como propio el género masculino en cierta medida (masculinizando la Mujer).

En el patriarcado actual (o neopatriarcado) el Hombre sigue siendo el sujeto universal por lo que se suelen valorar las cualidades asociadas a lo masculino o masculinizadas y lo importante es el Hombre (o, por extensión, los hombres) y lo que él (o ellos) hace(n) y dice (o dicen); lo femenino es despreciado, negado y rechazado. Lo que está ocurriendo es que el género se está empezando a disociar del sexo (parcialmente) porque se sigue asumiendo lo masculino como neutro y algunas cualidades valoradas tradicionalmente en un sexo empiezan a aceptarse en el otro, esto conlleva un cambio de roles, una ruptura con los estereotipos tradicionales y un proceso de masculinización de la mujer. Tras el pseudofeminismo que esto representa, lo valorado socialmente, se convierte en patrón para ambos sexos; obteniendo una aparente igualdad porque dejaría de existir la discriminación por razón de sexo, pero representando, en realidad, una invisibilización del poder. Debido a esta ambivalencia del sexo respecto del género y del poder, tenemos que empezar a cuestionar y atacar los valores patriarcales en sí mismos.

Algunos de los valores patriarcales, más allá del sexo de la persona que los profesa, como sometido o como opresor:
La prepotencia/la docilidad
Utilización de las personas para la satisfacción personal o colectiva de otros. También mutua (la satisfacción es mutua, pero la persona es igualmente cosificada). También mercantilizada.
Supremacía y valoración de lo masculino y lo adulto. Androcentrismo y adultocentrismo.
Negación y represión de los sentimientos. Aparentar invulnerabilidad.
Universalidad humana de la heterosexualidad. Banalización del sexo.
Posesión y propiedad privada.
Restricciones afectivas. Jerarquización de las relaciones proyectada hacia el provecho de la Familia o del Capital.
El género

El Estado y sus cuerpos represores (llamados de seguridad) han venido a sustituir el papel protector del Hombre (Padre, Marido, etc.) en el patriarcado. Tenemos que reemplazarlo por la comunidad, y que sea ella quien asuma ese papel. Así como las mismas mujeres y el apoyo mutuo.

Ha sido la necesidad de más mano de obra cualificada del capitalismo, la que ha permitido una formación más amplia de las mujeres y la adquisición de nuevas capacidades, y su entrada en ámbitos vetados hasta entonces, aprovechemos esta preparación y oportunidad para liberarnos, no para someternos doblemente o a la manera masculina; para encontrar otro modelo socioeconómico que no permita la explotación, la alienación ni la desigualdad e injusticia.

No permitamos que nos hagan cómplices del modelo político, económico y social establecido, tampoco del modelo cultural patriarcal.

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Bibliografía consultada:
XY La identidad masculina de Elisabeth Badinter

Congreso Internacional: Los hombres ante el nuevo orden social de Emakunde/Instituto Vasco de la mujer. Vitoria- Gasteiz 2002

Reacerse hombre de Juan Carlos Kreimer

El gran tabú de la dependencia masculina (¿Qué quieren las mujeres?) de E. L. Eichen Baum y S. Orbach

http://www.portaloaca.com/articulos/antipatriarcado/7983-deconstruir-el-hombre-y-la-masculinidad.html

jueves, 19 de septiembre de 2013

COMPRENDER LOS LAZOS DEL NEOLIBERALISMO CON LA GLOBALIZACIÓN

COMPRENDER LOS LAZOS HISTÓRICOS Y POLÍTICOS DEL NEOLIBERALISMO CON LA GLOBALIZACIÓN


Tres personalidades entrevistadas para comprender orígenes, redes y objetivos de los gestores de este pensamiento político y económico que la Mundialización en su expansión planetaria la ha convertido en ideología única y suprema. 

Keith Dixon Profesor de Civilización Británica en la Universidad Lumière de Lyon, codirector del Centro de Estudio Escocés de la Universidad de Grenoble III, ambas en Francia. Autor del libro Los Evangelistas del Mercado un minucioso trabajo que examina de manera detallada el origen y desarrollo del pensamiento neoliberal, así como las causas de su éxito. José Saramago Premio Nóbel de Literatura en 1998 ve que la mundialización genera diferencias cada día más grandes entre ricos y pobres. Hernando de Soto economista peruano, estudió la primaria y secundaria en Suiza en un colegio anglo-americano. Su padre se encontraba en este país porque se había exiliado por razones políticas, encontrando trabajo en la OIT (Organización Internacional del Trabajo con sede en Ginebra). De Soto estudiará y vivirá más tarde en los EEUU en donde es recuperado por el movimiento neoliberal para que cumpla una misión en los paises en desarrollo muy importante para los intereses de estos ideólogos capitalistas neoliberales. Declaraciones recopiladas por Sandro Cruz, corresponsal en Europa.

Neoliberalismo (definición): El liberalismo [1] en sus comienzos defendía la idea de la no intervención del Estado en la libertad de mercado, de trabajo y movimientos de capitales; el neoliberalismo en cambio requiere la intervención del Estado en favor de sus objetivos. El socialismo (occidental europeo sobre todo) ha sido su mejor intérprete y aliado. 
Diccionario político de Eduardo Haro Tecglen, 1995.

Keith Dixon: «No hay solución viable sin la intervención estratégica del Estado»

¿Qué es el neoliberalismo?

La corriente de pensamiento neoliberal en Gran Bretaña y generalmente en el mundo anglo-sajón, es la reactivación del liberalismo económico que constituía el pensamiento dominante de los gobiernos o países hasta antes que comience la Segunda Guerra Mundial (1939-45). De este punto de vista, los treinta años de política keneysiana de intervensionismo estatal que se aplicaron después del segundo conflicto mundial, son como un [pequeño] paréntesis [en el tiempo] en la gestión económica de los países que yo he estudiado.

El neoliberalismo volvió a aparecer en Inglaterra durante el período de crisis económica y social de los años setenta (1972-1978) y que fue llevada a cabo por los conservadores radicales del entorno de Margaret Thatcher y luego exportada a otros lugares del Mundo. Los intelectuales neoliberales anglo-sajones y sus inspiradores, Friedrich von Hayek y Milton Friedman en particular, eran activistas políticos con la fina, coherente y muy pensada estrategia de subversión del orden keynesiano establecido, el cual dominaba el pensamiento político-económico en el mundo. El neoliberalismo anglo-sajón es tanto una corriente política que una corriente de pensamiento económico.

Ver este interesante documental vídeo


Ficha técnica: Venezuela Bolivariana:. Pueblo y Lucha de la IV Guerra Mundial 
(2004 / 76min / DV). En castellano, subtítulos en inglés. 

¿Cómo explicar el éxito del neoliberalismo y su aplicación en las políticas económicas del mundo?

Durante los años de dominación keynesiana, un grupo de intelectuales de diversos países, reunidos en el seno de la Sociedad del Mont Pelerin, localidad en los Alpes suizos, trabajó no solamente para la renovación del liberalismo económico sino que además, para una crítica profunda y encarnecida contra las formas de gestiones estatales intervencionistas. Cuando llega la crisis, el grupo está bien adoctrinado, listo para el trabajo y la acción. Contaba también con un respaldo intelectual y con un arma eficaz e importante que resultaron ser los centros de reflexión, llamados «think tank» [2] en inglés, y que habían comenzado a proliferar en Inglaterra, Estados Unidos, Canadá y muchos otros lugares. Una red de contactos internacionales se formó en los lugares claves que ellos habían determinado: universidades, medios de comunicación, sectores empresariales y por supuesto al interior de los partidos políticos y no solamente en aquellos de derecha.

Sin este enorme trabajo de preparación intelectual realizado, sus conquistas políticas habrían sido muy difíciles. Tampoco hay que olvidar en esa época, el trabajo subterráneo y de infiltración, la del «topo», que efectuaron los revolucionarios neoliberales. El esfuerzo dió sus frutos en los dos más importantes partidos políticos del mundo industrial: El partido republicano norteamericano y el partido conservador británico.


El neoliberalismo, tal se ha desarrollado a partir de los años 70’, tenía una visión y un objetivo político internacional. El neoliberalismo es efectivamente la ideología de acompañamiento de eso que se llama Globalización.

Una de las ambiciones inmediatas del neoliberalismo es de reducir masivamente la intervención del Estado, tanto en el aspecto social como el campo económico. Ahora bien, no hay solución viable para reabsorber la pobreza o la precariedad del trabajo en los países pobres como en los países ricos, sin la intervención estratégica del Estado. Es evidente, que el neoliberalismo no es una alternativa para los países pobres del Tercer Mundo.

La liberalización de los mercados tiene la desagradable tendencia de hacer aprovechar que a los dominantes. Es sin duda y por esta razón que ellos defienden dicha política. Friedrich von Hayek (1899-1992) continua irrigando el pensamiento neoliberal a pesar de su desaparición. Estamos en la época del «consenso hayekiano».

Los «think tank» tienen un rol importante en la difusión de ideas neoliberales, pero ¿quién y cómo se financian estos centros de reflexión?

Respondiendo a esta pregunta hay que evitar dos defectos: aquel que sólo ve la mano del gran capital detrás de todas las actividades intelectuales de los neoliberales y la otra, inocente, que no ve que la simple expresión de un «debate de ideas». Losthink-tanks ingleses, -los que yo mejor conozco-, en su primera fase, o sea hasta los años 70, la ayuda financiera recibida fue modesta.

Más tarde, fueron apoyados y en muchas ocasiones por el multimillonario Anthony Fisher, quien financió muchas operaciones de este tipo en el mundo anglo-sajón. El primero y el más influyente de estos centros fue el Institute of Economics Affairs en Londres, que gozaba de un presupuesto modesto. Sin embargo, en los Estados Unidos y en otros lugares, a partir de los años ochenta, el apoyo era masivo y de gran envergadura por parte de los industriales que compartían la visión del mundo de los neoliberales, por ejemplo los recursos colosales de laHeritage Foundation.

¿Conoce Ud. al escritor Mario Vargas Llosa gran divulgador intelectual del neoliberalismo, quién pasó de ideas de izquierda revolucionarias y guevaristas a la doctrina neo-liberal de extrema-derecha?

Vargas Llosa no es el solo. Uno de los más fieles camaradas de Margaret Thatcher, Alfred Sherman, era un antiguo combatiente republicano durante la Guerra Civil Española. Más preocupante es todavía la conversión de una cantidad de partidos políticos «de izquierda» a las ideas neoliberales. Así, en Inglaterra recientemente, Tony Blair del partido de los trabajadores, (Labour Party) constituye actualmente el garante más seguro para la continuación del thatcherismo. Eso explica que diarios famosos y conservadores como el The Times o el The Economist llamaron en sus editoriales a votar por Blair en las últimas elecciones legislativas.

¿El pensamiento neoliberal está decayendo actualmente en el mundo?

Estamos sin ninguna duda en una nueva fase de desarrollo del neoliberalismo, donde se trata de consolidar y pacificar las relaciones sociales generados por el período «revolucionario» de las transformaciones más o menos brutales en el mundo (supresión de las fronteras para los productos, capitalismo salvaje, destrucción de los sindicatos, no respeto de la seguridad social y de las ocho horas de trabajo, etc.) Es así, como yo veo las cosas.

En Inglaterra, por ejemplo, ciertos compromisos han sido necesarios para poder consolidar el conjunto, ya que la inseguridad creciente del empleo en las clases sociales que apoyaron el neoliberalismo en los años ochenta, no lo hubieran hecho ahora sin la introducción por Tony Blair de un salario mínimo.

Podemos resumir, que se trata de un neoliberalismo de segunda generación, pero en el fondo, privatizaciones, desregulación, flexibilidad del mercado de trabajo, política punitiva hacia los pobres y cuestionamiento del Estado y de la ayuda social del mismo, continúan siendo sus principales prioridades ideológicas. Estamos siempre en la misma problemática.

Entrevista con José Saramago, premio Nóbel de Literatura opina sobre el tratado de Libre Comercio Pan Americano EL ALCA UN PASO MÁS EN LA CONSOLIDACIÓN DE LAS POLÍTICAS NEOLIBERALES

¿Qué piensa del futuro Mercado Común Pan-Americano más conocido cómo ALCA?

Lo que se está preparando para un futuro cercano en las Americas, es en el fondo algo similar de lo que se hace en Europa, o sea organizar un mercado común. La diferencia importantísima es que en Europa, a pesar de que hayan países económicamente más fuertes y con mayor influencia política y todo lo demás, hay de todas maneras un relativo equilibrio en la Unión Europea, que es a mi juicio importante, me refiero únicamente al aspecto económico. Lo que podemos encontrar en las Américas, donde hay un desequilibrio total entre el poder de los Estados Unidos y de todos los países que ahí hay, desde México hasta la Patagonia.

Lo que puede ocurrir y es lo que temo que ocurra, que el Mercado Común Pan Americano (ALCA), sea en el fondo, algo más para confirmar el dominio, la influencia y el fortalecimiento de la supremacía de los Estados Unidos sobre el resto de las Américas. Siempre lo han considerado como algo suyo, su patio trasero y este mercado común -a mi parecer- lo demostrará una vez más.

¿Qué piensa de la ideología neoliberal que está dirigiendo el mundo político y económico?

Las consecuencias son más que obvias. Se está agrandando cada vez más la diferencia entre países ricos y pobres. El poder político en estos momentos, no tiene prácticamente ningún contenido, los gobiernos no mandan, no orientan, no gobiernan y lo que están orientando, gobernando y decidiendo son las multinacionales. Si esto es democracia, yo me llamo ¡Napoleón! El neoliberalismo es algo que no vale la pena,- de un punto de vista general- para los intereses de la Humanidad. Ahora si las multinacionales son las que gobiernan, uno tiene el derecho de preguntarse para que sirven los Estados y los gobiernos.

Entrevista con Hernando de Soto LA HORMIGA OBRERA DEL NEOLIBERALISMO MUNDIAL

¿Es Ud. un pensador y defensor de la política neoliberal?

Entiendo por neoliberal la aplicación de proyectos de estabilización monetaria, de equilibrio fiscal, de privatizaciones macro-económicas y yo creo en eso. Podría ser un liberal atípico, porque también estoy influenciado por Marx y su discurso de clases sociales, por Adam Smith y otros más. Me intereso en los mercados ilegales (informales y negros) de los sectores pobres del Tercer Mundo. Tengo fe en la libertad, que ha permitido desarrollarnos. Estoy contra los gobiernos neoliberales que no respectan la democracia.
 
(Nota de la redacción: Hernando de Soto no sólo fue asesor económico del ex presidente peruano Alan García sino que también del dictador Fujimori actualmente fugado en Japón y buscado por la justicia.)

¿La mundialización es un producto del neoliberalismo?

Non. Comenzó hace mucho más. Yo por ejemplo, soy un producto de la mundialización. Tengo antepasados peruanos indios y españoles. La gente cree que la mundialización pertenece a un contexto neoliberal porque los últimos progresos tecnológicos han sido únicamente provechosos a las grandes compañías multinacionales. Verdadero o falso, bueno o malo, una cosa si es cierta, desde la caída del comunismo, los pobres del mundo han sido ignorados por el capitalismo.

¿Ignorados?….quiere decir explotados…

Si toma mi país el Perú, u otros como México, Filipinas o Egipto donde trabajo actualmente, verá que solo 10% de la población se siente tocada por la mundialización. ¡Los 90% restantes no participan! Porque para participar en el mundo capitalista hay que utilizar sus instrumentos de representación que son los pagarés, títulos, acciones, bonos, etc. a los cuales los pobres no pueden acceder. No poseen ni siquiera títulos de propiedad, sus empresas no son legales. 70% a 80% de los empleos se encuentran en el sector informal.

El comunismo predicaba un futuro mejor para la Humanidad y ha terminado en un caos. ¿Que le asegura que la mundialización que predica lo mismo no terminará igual?

Se corre un gran peligro si el proceso es exclusivo. Somos 6 mil millones de seres humanos en la Tierra. Mil millones de personas es la población de los países adelantados. Los 5 mil millones restantes pertenecen a los países en desarrollo trabajando en una economía informal. Si se ignora a ésta mayoría, es evidente que el sistema va hacia su destrucción. Cómo lo decía Marx en su critica al capitalismo del siglo XIX, si el sistema no hace participar a la mayoría, como es el caso en Europa y Estados Unidos hoy en día, efectivamente vamos hacia una catástrofe.

La Historia muestra que los países que han llegado a ser grandes potencias industriales, como Estados Unidos, Japón o Inglaterra -por citar algunos-, han protegido su mercado, el famoso proteccionismo. ¿Porqué los países pobres o en desarrollo no deben hacer la misma cosa?

Si la idea es proteger mercados para crear un empresariado popular competitivo, estaría dispuesto a estudiar el caso, aún más proclive a estudiarlo en un contexto de integración regional. Regresar al proteccionismo que conocimos antes, que era sólo un pretexto para que una cierta burguesía peruana o latinoamericana pueda cobrarnos al resto de nosotros, tres, cuatro o diez veces más del precio mundial por un producto tan sencillo como un automóvil o una escobilla de dientes, la respuesta es ¡no! Además, eso no ha permitido la industrialización del país, sino lo contrario y reducido los niveles de vida.

Estaría dispuesto a examinar a un nivel intelectual si los proteccionismos de antaño estaban verdaderamente justificados. A estudiar si no hubiese sido más rápido el desarrollo mismo de Inglaterra sin ese proteccionismo. No quiero de ninguna manera abrirle la puerta a las oligarquías latinoamericanas de los años treinta y noventa.

Ud. declaró que la gente marginalizada del sistema encontrará sus propias soluciones (la informalidad, mercado negro, etc.) a sus problemas. Dio el ejemplo de Europa en el siglo XIX donde los marginados del sistema inventaron el comunismo. Entonces, se puede afirmar que son las elites financieras mundiales y las potencias económicas las que han creado la mundialización?

Pensar que es el resultado de un acuerdo de multinacionales es un error. Más bien ésta esfera no comprende lo que está pasando, no saben en que dirección va el mundo. En el campo académico-político si hay personas que saben, que han asesorado el gobierno de Thatcher, de Reagan, Bush y el mismo Clinton. Gente que ve un mundo más entretejido, más interdependiente y prefieren eso a un aislamiento, tipo dictadura Pol-Pot o Hitleriana. No es, como sospecha mucha gente, parte de una conspiración por las elites financieras. La mundialización es el resultado de fuerzas incluso más poderosas que las multinacionales.

El hecho que nadie haya podido controlar los movimientos de capital, que se están universalizando. La gente mueve su dinero con gran facilidad y quien se cierra a eso está desprovisto de capital. La incapacidad de las fronteras a encapsular geográficamente a la gente, turcos en Alemania, una cantidad enorme de latinoamericanos en Estados Unidos. Ocurre que los sectores privados, con una mejor imagen financiada han sabido labrarse un mundo más beneficioso que la clase trabajadora, ¡eso sí!

Los anglo-sajones fundadores de los «think tanks» (centros de reflexión también llamados institutos) hacen la distinción entre los verdaderos «think tanks» que buscan una investigación política independiente, objetiva y los « advocacy tanks » que sólo difunden su pensamiento. ¿A qué categoría pertenece su think tank Instituto Libertad y Democracia?

Es una mezcla de «think tank» con gerencia de proyectos. No somos un «advocacy tank» porque hemos contribuido al análisis con cosas nuevas. The Economist hizó la guía de los buenos «think tanks» en el mundo y nos dio la segunda posición. La mayor parte de nuestra actividad se realiza en el campo con proyectos y la participación de 180 profesionales en todo el mundo, la implementación de proyectos no es típica de un «think tank» que en general son personas sentadas en un escritorio estudiando documentos. Pero también promovemos lo poco que publicamos y en es caso podemos ser un «advocacy tank».

¿Quiénes financian vuestro instituto ILD?

Son 14 financieras que apoyan al ILD (Instituto Libertad y Democracia) que van desde financiadoras sociales cristinas como la Konrad Adenauer, el PNUD organismo de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, la UECIAD y algunas financieras privadas. Lo que nos da esa imagen, -como insinúa su pregunta-, es que siempre hemos sido bien recibidos por los neo-conservadores.

¿Y eso por qué?

Al investigar el lado oscuro de la economía -el mercado negro, el sector informal-, hemos documentado de que manera funciona y es en el fondo una economía de mercado. Esto es muy placentero a los conservadores. Anteriormente había la idea de que era un mundo comunitario que no lograba insertarse dentro de un mundo socialmente estructurado. Muchas de nuestras propuestas no proponen una sociedad distinta sino una sociedad mejorada.

La mayor parte del capital financiero mundial trabaja en la especulación y no tiene relación con la economía real. ¿Qué le parece eso?

Lo especulativo, lo que se llama capital «golondrina» que entra y sale con gran facilidad de un país al otro, es peligroso. Y eso pasó en Chile. Cuando trabajamos en el gobierno peruano seguimos una política de no prestarle facilidades y cuando vino la última crisis latinoamericana, el Perú fue menos afectado que Chile por haberse protegido contra ese capital especulativo.

¿Existe una «Tercera Vía» a su punto de vista?

La «Tercera Vía» no la veo como una opción económica, sino como una opción política. El excelente trabajo de Anthony Giddens -su ideólogo- fue encontrar una forma política de compatibilizar un gobierno de izquierda con los instrumentos liberales que son los únicos aceptables mundialmente. Si en el tema económico no se puede hablar de una novedad, en el tema político ha hecho posible gobiernos que van desde Schroder al de Tony Blair y me parece muy razonable.

Puede el capitalismo dar soluciones a los grandes desafíos, incluso al enorme desempleo dentro de los países industrializados o ecológicos como el recalentamiento de la atmósfera?

El capitalista no ha dado respuesta a todo, pero es el que más respuestas eficientes ha dado hasta ahora. ¿Cuántos europeos occidentales han emigrado a Europa oriental? Una mínima cantidad. Las grandes migraciones de hoy son de países no capitalistas a países capitalistas y estos últimos están resolviendo bastante mejor sus problemas que cualquier otra alternativa. 

(Nota de la redacción: hubiese sido más interesante escuchar al Sr. de Soto comparar los muchísimos países históricamente capitalistas de América Latina, Asia o África actualmente en ruinas o rezagados con los países industrializados de Europa. Es cierto que hay evidentes diferencias entre los países de Europa (Este-Oeste), pero estos países antiguamente socialistas como la ex-Checoslovaquía, Hungría, Polonia, por citar algunos, no conocen la miseria del Tercer Mundo y están atrapando muy rápido el standarde la Unión Europea donde una gran mayoría acaba de ingresar.)

Otra reflexión nos muestra que los países que tienen menor desempleo son los más capitalistas, como Suiza y los Estados Unidos. Países europeos con bastante desempleo como Francia y Alemania son los que tiene mayor cantidad de controles. En cuanto al medio ambiente, los desastres en lo que fue la Unión Soviética todavía no se dan en Occidente. El desarrollo sustentable es un objetivo digno de atención. Las primeras políticas del nuevo presidente Bush que parecen darle la espalda a lo ecológico van a cambiar a medida que ese gobierno se vaya topando con la realidad, y estos últimos días ya ha comenzado a cambiar.

La Organización Mundial del Comercio es muy criticada, ¿qué reproche le hace Ud.?

Es una organización manejada por los gobiernos miembros, cuando yo trabajé en lo que era el GATT, constaté que el Secretariado tenía muy poco que ver con la orientación de la organización. Los países en desarrollo siempre han gustado apoyarse sobre organizaciones secundarias, por eso se creó la UNCTAD. En eso estoy de acuerdo con algunos países africanos que expresan sus inquietudes a la mundialización, que un 80% del tercer mundo no entra a la economía global pero si tampoco puede entrar a la economía legal local! En ese sentido, efectivamente los acuerdos de l’OMC no abarcan todo y tiene que hacer mucho más, pero yo no sé si es la culpa de l’OMC o culpa de todos los países.

Libro: «El Misterio del Capital» 
LA ÚLTIMA OBRA DE HERNANDO DE SOTO RECIBE ELOGIOS DE MARGARET THATCHER Y MILTON FRIEDMAN

El libro “El Misterio del Capital” muy apreciado en los medios conservadores y liberales ha recibido elogios por parte de Margaret Thatcher y Milton Friedman.

¿Son los medios financieros y liberales los que apoyan sus publicaciones?

Los editores de mi último libro «El Misterio del Capital» Random House (Inglaterra) y Basic Books (USA), ninguno son de la corriente neoliberal. En Inglaterra, el libro fue lanzado por el «think tank» de Tony Blair -centro izquierda- y presentado por su asesor Jeff Mulgan. En Estados Unidos fueron conjuntamente un instituto de izquierda norteamericana llamado Broklyns y un instituto conservador The American Enterprises, quienes lo presentaron. No sólo lo avala Margaret Tatcher sino Bill Bradley, el candidato más izquierdista en las últimas elecciones norteamericanas. Mi primer libro, «El Otro Sendero» el 70% de las publicaciones fueron por editoriales de izquierdas.

¿Qué cosa lo inspiró a escribir y cómo decidió publicarlo?

Fueron las experiencias en el terreno en los diversos países que me inspiró. Tengo la suerte de trabajar con cinco jefes de Estado y tener un acceso a informarme y ver lo que piensa la gente. Había remarcado que en lo académico faltaban estudios que demostrasen la relación entre marginalidad y Derecho.

Ud. quiere legalizar la economía informal, dar títulos de propiedad a los pobres e integrarlos al capitalismo de mercado. Ud. da el ejemplo que en Europa cualquier propietario que busca capital lo puede obtener hipotecando su bien. En el Tercer Mundo hay gente con títulos de propiedad pero los bancos no aceptan este juego. ¿No cree qué es más compleja la situación?

El problema en si no es la hipoteca. Una parcela de tierra en el Perú, por ejemplo, ha sido titulada -en media- 22 veces. Hay la posibilidad que existan otros 21 títulos, y ésta es la razón del rechazo de los bancos. La inseguridad del sistema es tal que un banco peruano -según los estudios-, antes de otorgar las muy raras hipotecas, debe gastar 3200 dólares para investigar si el título es correcto o no. Queremos por tal motivo modificar el sistema de titulación. En el Tercer Mundo los títulos no faltan, lo que faltan son los buenos títulos.

¿Por qué el capitalismo triunfa en Occidente y fracasa en el resto del mundo?

Porque el sistema capitalista es un circuito legal, constituido de contratos, de representaciones estables que son la moneda y los títulos de propiedad. Estas reglas de juego solo tocan hoy día al 10% o 15% de la población del Tercer Mundo compuesta de cinco mil millones de seres humanos.

Artículo de Sandro Cruz, visto en la Red Voltaire.


[1] Liberalismo: doctrina económica, surgida a mediados del siglo XIX, que consiste en la libertatd de empresa y de comercio sin la intervención directa de la sociedad o del Estado, por lo cual podría considerarse como la imagen opuesta al socialismo. Suele resumirse en una breve frase de la época original en la que el francés era todavía el idioma de la política (diplomacia internacional): laissez faire, laissez passer (deje hacer, deje pasar), y está emparentada con algunas otras teorías científicas y filosóficas de su época, como la idea de la supervivencia de los mejores en la lucha por la vida y la justicia del equilibrio entre la oferta y la demanda, (…) pero sin llegar a la negación del Estado propia del anarquismo (…) ha podido llegar a justificar la existencia de la pobreza y la miseria como un hecho fatal e inevitable, y también la existencia de naciones colonizadas, razas inferiores, etc. (…) acepta la persistencia de determinados grupos en el poder político o económico [lo cual] se ha considerado por el liberalismo como una señal inequívoca de su superioridad, en lo cual se emparenta con algunas formas religiosas como el puritanismo protestante o la religión judía cuando consideran que dinero y poder están distribuidos por Dios a quienes lo merecen; liberales, judíos y protestantes constituyeron sobre esas teorías los Estados Unidos de América (…) por esas razones , el liberalismo ha llegado a tener aspectos totalmente opuestos a los de su ideología original y se ha convertido en autoritarismo o tatalitarismo para combatir las aspiraciones de elevación y ascenso de otrs clases sociales o de otros pueblos; hoy el liberalismo (o neoliberalismo) está en auge (…). Diccionario Político de Eduardo Haro Tecglen. editorial Planeta, 1995.

[2] Think-tanks es el nombre que recibe en inglés lo que podría calificarse como siendo un centro instituto o institución que se dedica a difundir en la sociedad civil —de manera disimulada— una propaganda ideológica (generalmente de carácter político) bajo forma de divulgación de ideas o pensamientos constructivos, necesarios e innovadores, útiles para el ciudadano común y corriente, para los estudiantes, los líderes del país, los intelectuales y otras instancias dirigentes. Los think-tanks operan frecuentemente bajo cobertura de ser centros o fundaciones de investigación independientes, pero en su mayoría están ligados a grupos de poder o lobbys que incluso son ramificaciones de super-estructuras ligadas a multinacionales, agencias de espionaje o países imperialistas quiénes finalmente son los que financian y comandan estos think-tanks. La misión de los think-tanks es pues la de inculcar e imponer en una población una forma de pensar, hacer aceptar los valores e ideas que los grupos dominantes quieren imponer de acuerdo a sus intereses, haciéndolo de manera discreta, sin que sea apercibido quien está detrás de todo esto. Por esa razón los think-tanks tienen los medios financieros para reclutar personalidades, artistas, prestigiosos intelectuales (muchas veces vendidos) para que trabajen para ellos y propaguen las ideas o creencias de los think-tanks. Podemos citar como ejemplo un think-tank que opera en Perú y que es apoyado por poderosas estructuras financieras extranjeras, pulsar sobre el link en rojo.

http://ssociologos.com/2013/09/19/comprender-los-lazos-historicos-y-politicos-del-neoliberalismo-con-la-globalizacion/

 
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